B.C.
Ferrol / La Voz

«Puedes mirar en cualquier plataforma de Internet y no encontrarás ni una sola habitación libre en mi hotel», asegura Bibiana Reyes, directora del Sercotel Hotel Odeón, que afronta su primera temporada veraniega desde la apertura de su spa y la define como «espectacularmente buena». Su homólogo en el Parador de Ferrol, José Antonio Cedena, señala que desde 2015 han vivido «un aumento progresivo de 10 puntos en la ocupación». «El 60 % de nuestros clientes son nacionales frente a un 40 % extranjeros», informa Cedena que puede presumir de haber cerrado el mes de julio con una ocupación del 90 % y haber comenzado agosto tan solo «con alguna habitación individual libre». Por su parte, Juan Carlos Rodríguez, director del Hotel Suizo -que también está repleto de turistas- comenta que «el éxito que el Camino Inglés ha cogido en los últimos años atrae cada vez a más gente de fuera».

Además, los establecimientos hoteleros no solo están llenos, sino que sus huéspedes están pagando más por el alojamiento. «Es cosa de la oferta y la demanda. La gente viaja más y, si tienes poco alojamiento, los precios de este suben», explica Bibiana Reyes, y añade que «es muy positivo para el negocio porque aunque tú no puedes vender más habitaciones de las que tienes, sí puedes rentabilizarlas».

El contento generalizado de los hoteleros con sus niveles de ocupación turística de los últimos años confirman los datos del Instituto Galego de Estadística (IGE) que evidencian un incremento en la ocupación hotelera de la comarca de un 18,8 % en los últimos tres años. Sin embargo, los testimonios de hosteleros como Esther Loureda Ortiz, propietaria de A Pousada das Ánimas, dibujan un panorama no tan positivo. «No hay un turismo como el que se puede ver en otras ciudades de gente que viene a ver las ciudad», apunta la propietaria del local situado en la calle Pardo Bajo, la misma en la que Xaime Sixto, de O Café da Vaca, trabaja con «el doble de personal que el año pasado», beneficiándose del paso de turistas que «se hospedan en los hostales vecinos antes de comenzar el Camino Inglés». «Lo que hay aquí es gente que viene a ver a la familia en verano y clientes de toda la vida», explica Loureda, que dice «no ver apenas movimiento de peregrinos» y considera que «se deberían promover iniciativas culturales que atrajesen un turismo más real a la ciudad».

En la restauración

Montserrat Rodeiro Hermida, dueña de la Taberna del Puerto Chico, sostiene una opinión similar y dice no recordar «en los once años y medio que llevo trabajando aquí un consumo tan bajo». No obstante, destaca que «el desastre» de este año, poco tiene que ver con la del verano pasado en el que la situación la llevó a contratar para esta campaña estival nuevo personal que ahora no necesita. «Ojalá pudiera decir que la cosa va bien, pero la gente viene a tomar algo pero no a comer», declara.

Alba Álvarez, directora del Hotel Carrís Almirante, comenta que su alta ocupación de los últimos años no se debe tanto al turismo como a un aumento del trabajo en el astillero ferrolano, algo que también apuntaba Rodríguez que comenta que «cuando hay trabajo en Navantia la ciudad lo nota y los hoteles también».

Clientes de negocios

«Tenemos turistas, pero tenemos mucha más gente que viene por negocios y este año y el pasado en verano hubo muchos clientes de este tipo», declara Álvarez. «Son sobre todo ingenieros especializados en cosas muy concretas que vienen por estancias de entre 15 días y un mes para trabajar en proyectos específicos», añade.

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Los turistas llenan los hoteles pero gastan menos en comer