Las incógnitas toman de nuevo Navantia

El relevo en la presidencia llega con un plan industrial a medio negociar y obras importantes pendientes


Ferrol

El relevo en la presidencia de Navantia ha cogido a media empresa de vacaciones estivales. La llegada de Susana Sarriá al puesto de mayor responsabilidad en la compañía deja abiertas muchas incógnitas para el futuro de la firma pero a la vuelta del verano tendrán que empezar a despejarse algunas de ellas. Los astilleros públicos españoles enfilan un cierre del año en el que confluyen distintos factores de interés estratégico para el futuro de la compañía, que no tiene tiempo que perder para encararlos. No obstante, el hecho de que Sarriá -ingeniera de montes y antigua responsable del Centro Operativo Regional de Prevención y Extinción de Incendios Forestales del Ejecutivo andaluz- sea completamente ajena al sector naval, traerá irremediablemente consigo una etapa en la que primero habrá de conocer la compañía y sus circunstancias actuales. 

Plan industrial

Sin pronunciamiento de la SEPI. Después de varios años en los que partidos políticos de todo signo y también todos los sindicatos con representación en los astilleros públicos españoles demandaron insistentemente la aplicación de un plan industrial para dar respuesta a las necesidades de la compañía, el anterior equipo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), nombrado por el PP, presentó un programa estratégico para el período 2018-2021 que lleva algunos meses negociándose con los portavoces de la plantilla. Entre otros, se marcaba como objetivo la consecución de una facturación cercana a los 11.000 millones de euros durante los años de materialización del plan, la aplicación de un programa de rejuvenecimiento de las plantillas y de reciclaje profesional y también del establecimiento de un convenio único para homogeneizar las condicionales laborales de las plantillas, tanto de las procedentes de la rama civil como de la militar de la empresa. El cambio de Gobierno y la llegada de Vicente Fernández a la cúpula de la SEPI abre un escenario nuevo, en el que este responsable tendrá que ratificar o tumbar las directrices marcadas hasta ahora. Sin embargo, por el momento no ha realizado pronunciamiento público alguno al respecto, aunque los sindicatos ya lo han emplazo a hacerlo. Las negociaciones han quedado interrumpidas hasta el próximo septiembre y ya será la nueva presidenta, Susana Sarriá, la encargada de ponerse al frente de las mismas. No obstante, debido a que la actividad de Navantia está estrechamente relacionada con otros ministerios, como el de Defensa, Industria o Hacienda, la consulta a los distintos departamentos sobre los proyectos del plan estratégico será una labor que tendrán que acometer los nuevos responsables de SEPI y Navantia, lo que es probable que demore el proceso. 

Carga de trabajo

Corbetas árabes y F-110. Dos son los programas de gran envergadura que Navantia tiene en su futuro a corto y medio plazo. Hace apenas dos semanas que ha firmado el contrato para la construcción de cinco corbetas para la Armada de Arabia Saudí, que se pondrá en marcha en el astillero gaditano de San Fernando el próximo otoño. Despeja trabajo para los próximos cinco años, pero cuenta con un plazo de ejecución corto, por lo que la empresa está obligada a evitar cualquier tipo de retraso. A principios de la semana, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó al titular del Ejecutivo autonómico, Núñez Feijoo, que antes de que finalizase el año se firmaría la orden de ejecución de las futuras fragatas F-110 para la Armada española. Hasta el momento se había anunciado que se harían íntegramente en el astillero ferrolano, aunque ahora será el nuevo equipo el que tendrá que corroborar esta decisión. 

Astillero 4.0

Un cambio ya en marcha. Para incrementar su nivel de competitividad, que se había reducido frente a otros astilleros europeos, Navantia puso en marcha el denominado Astillero 4.0, una transformación que tiene por objeto adaptar sus procesos a los nuevos requerimientos tecnológicos. La robotización, el uso de vehículos no tripulados, el Internet de las cosas y la digitalización de los procesos ya está en marcha en la firma, aunque en Ferrol la gran revolución de este proyecto se espera con la transformación del astillero para dejar de fabricar los barcos en las gradas y hacerlo en un dique cubierto. Es un proyecto que requiere de una inversión millonaria, pero necesaria para poder construir barcos en menos tiempo y a un menor coste. 

Situación financiera

Abandonar los números rojos. En los últimos años, Navantia no ha dejado de aumentar sus pérdidas, que en el 2017 rondaron los 300 millones de euros y obligaron a su accionista único, la SEPI, a intervenir para evitar el crac económico. El saneamiento financiero es, pues, una necesidad imperiosa en la compañía, junto al rejuvenecimiento de su plantilla, ya que la edad media de su personal es de 59 años.

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