La nueva presidenta de Navantia descarta «continuismo» en la firma

Ajena al sector, Susana Sarriá dice que mimará el empleo industrial en todas las zonas

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Ferrol

El nuevo Gobierno socialista de Pedro Sánchez ha vuelto a retomar las viejas estrategias en el sector público y ha colocado al timón de los astilleros públicos españoles a una profesional completamente ajena a este ámbito. Cuando está a punto de cumplirse un mes del nombramiento de Vicente Fernández como presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) -accionista único de Navantia-, este ha ordenado el relevo de todas las cúpulas de las empresas públicas y ha situado al frente de la firma naval a la ingeniera de montes madrileña Susana Sarriá. La que será la primera mujer en presidir Navantia proviene de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno andaluz, en el que Vicente Fernández ostentaba el cargo de interventor general.

Sarriá toma el relevo del mugardés Esteban García Vilasánchez, que ocupaba la máxima responsabilidad de la empresa desde el 7 de abril del 2017. Fue el primer presidente -y hasta ahora el único- procedente de la empresa, un profesional formado desde la base en Navantia, en donde había ocupado, entre otros, los cargos de director de la división de Reparaciones de Fene-Ferrol, de ese mismo astillero, además de ser máximo responsable industrial y de programas de toda la compañía, hasta alcanzar la presidencia.

Pocas horas después de su nombramiento, Susana Sarriá dejó claro que habrá golpe de timón al anunciar que afrontará la tarea que se le encomienda «con continuidad, que no con continuismo». No obstante, esta especialista en programas de desarrollo rural, tratamiento de las aguas y gestión de parques naturales, se manifestó convencida de que contará con el apoyo del «Gobierno de la nación, de las administraciones autonómicas y locales y por supuesto de los trabajadores y sindicatos», con los que se comprometió «a ir de la mano». 

Reunión con Vilasánchez

Tras mantener un encuentro con Esteban García, la nueva responsable aseguró que «la compañía seguirá siendo un importante motor de riqueza» y se comprometió a «mimar el empleo industrial». En este sentido, defendió el papel que tiene que jugar la industria para «terminar con la brecha en materia de desempleo que separa a las zonas más desfavorecidas del resto de España». Afirmó que Navantia «aporta cohesión social y genera en su conjunto el 80 % del trabajo del sector naval» y destacó su peso en el Producto Interior Bruto (PIB) de Galicia, Andalucía y Murcia. En cuanto al momento actual de la empresa, Susana Sarriá aseguró: «No solo llego a Navantia comprometida con esta aportación a la industria sino que voy a implicarme a fondo para fortalecer todos los programas en curso y para explorar también todas las oportunidades comerciales que se nos presenten en el corto y medio plazo». No habló, sin embargo, del plan industrial previsto para la firma.

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