La tumba desconocida


La aparición de la tumba de la familia Franco Bahamonde en el cementerio de Catabois fue una sorpresa mayúscula. Los periodistas locales tratan de obtener información fiable que subsane este despiste monumental. Los historiadores están haciendo horas extras; algunos no sabían nada de la tumba y tampoco le conceden mayor relevancia. Otros afirman que hacen falta los documentos que acrediten su propiedad. Hay quien piensa que la tumba está vacía. Los funcionarios municipales querrán asegurarse de que los pagos de las tasas se efectuaron correctamente o no se realizaron en años. El archivero municipal debe ser otro que hace veladas en la plaza de Armas. ¿Y los políticos, qué dicen? De todo, dicen de todo. Algunos de las Mareas, con el alcalde al frente, opinan que se trata de un asunto privado y que la familia deberá hacerse cargo de los restos de Franco. Le respalda el grupo Popular y Ciudadanos. ¿Dejan, con su ambigüedad, la puerta abierta a que vuelvan los restos de Franco a Ferrol? Por su parte, el BNG manifiesta su rechazo incondicional e incluso propone la expropiación de la tumba, sin importar su titularidad ni quien esté allí enterrado.

La polémica está servida. La familia del dictador Franco no quiere que se exhumen sus restos del Valle de los Caídos y han firmado ante notario su no disponibilidad a hacerse cargo de ellos. Sí se hicieron cargo de su herencia, las propiedades inmobiliarias expoliadas, las cuentas corrientes y los títulos nobiliarios que, de nobles, no tienen absolutamente nada. Ni siquiera pretenden obedecer el deseo de Franco de ser enterrado en Madrid, junto a su señora Carmen Polo, en el panteón de Mingorrubio de El Pardo. La señora Polo de Franco, dando indicaciones a la superioridad, supervisó las obras de la capilla de planta cuadrada, con capacidad para 60 personas y una cripta con acceso desde el atrio. En ella dispuso que trabajaran los mejores profesionales empleando materiales de la máxima calidad: mármoles, granitos pulidos, faroles y rejerías de hierro forjado, esmaltes… Y que se incluyera una imagen de la virgen del Carmen. Todo a cargo de Patrimonio Nacional y el Ayuntamiento de Madrid, naturalmente. El panteón, en el que sí está enterrada Carmen Polo, está en una zona en la que también se encuentran las tumbas de Carrero Blanco, Arias Navarro, Quintana Lacaci, Camilo Alonso Vega y otros destacados personajes de la época franquista. Allí irán a parar los restos de Franco, parece que más pronto que tarde, y nada hace pensar que ningún familiar se acuerde de Catabois. La decisión del Gobierno socialista es firme, tiene el respaldo del Parlamento español y de la Unión Europea.

El traslado de Franco es solo el primer paso.

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