La cara B de la ruina de Ferrol


Ferrol

Anda ofendida media ciudad por un artículo -otro más- en el que se ponía el acento en la ruina de todo tipo en la que está inmersa Ferrol. Desplome de la población, fuga del Zara de la plaza de Armas, pisos vacíos, inestabilidad política, escasa vida por sus calles... todo ello convenientemente aderezado con las fotos de los edificios cayéndose entre la maleza de Ferrol Vello y de la medida dosis de nostalgia de cuando miles de almas entraban en los astilleros de la ría a trabajar en los grandes buques. Que si el eterno sambenito de que somos una de las ciudades con más paro del país y también de que la pérdida de presencia de la Armada y el naval han supuesto un golpe parece que irreversible para un municipio que, atención, subrayaba el artículo, no tiene futuro.

Pues bien, todas esas afirmaciones de que en Ferrol no crece la hierba y que cualquier día a las nueve de la noche por la calle Real comenzarán a pasar las bolas de paja como en el Oeste las hemos pronunciado mil veces los ferrolanos. Aunque hay que admitir, aunque no nos haga gracia cuando nos lo enseñan los demás como en un espejo, que esta es una ciudad menguante, nuestra es la culpa de transmitir esa imagen una y otra vez sin aportar a la vez la otra cara de la moneda. Porque a los pies de esas ruinas que ilustran las postales más feas de Ferrol Vello empieza a fluir la vida de nuevos negocios hosteleros, como sucede en el entorno del auditorio de Caranza al que han llegado este año artistas de talla internacional, a una ciudad que, sorpréndase, no está ni de lejos entre las quince del país con más paro.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
17 votos
Comentarios

La cara B de la ruina de Ferrol