La cara B de las bolsas de plástico en la comarca

Las empresas de la zona de Ferrol dedicadas a comercializarlas llevan «dos días de locura» con la nueva normativa


Ferrol

El pago obligatorio de las bolsas de plástico no solo tiene una cara. Más allá de los eslabones de vendedor y consumidor, que ahora actuarán de forma diferente, están los proveedores, a los que no les queda otra que asumir que las cifras no cambiarán a su favor. Así lo trasladan firmas como Díaz-Robles, desde donde la gerente, Cristina Díaz-Robles, aseguraba este martes que llevaban «dos días de locura», desde que se puso en marcha la nueva normativa. «Nos hemos pasado más tiempo en el teléfono, resolviendo dudas, que trabajando», señalaba.

El hecho de «tener que estar informando a la gente todo el tiempo» es, en opinión de la gerente, una consecuencia de las «escasas campañas» sobre la normativa, más allá, dice, de los medios de comunicación. «Además, la reglamentación no es fácil de interpretar y, por otro lado, apenas se sabe nada de quién controlará que se cumpla a rajatabla», añade Díaz-Robles. La firma recibe las bolsas de plástico desde una fábrica especializada ubicada en Ourense.

Mientras tanto, es pronto para confirmar que habrá un bajón entre los mayoristas, pero la responsable de la empresa ubicada en el polígono de A Gándara comenta que «se supone» que venderán menos. De hecho, ya están recibiendo más peticiones de bolsas de papel, aunque estas, en muchos casos, no compensan económicamente. Las de plástico las venden a 3, 5 o 10 céntimos, pero algunas de papel, como las de asas de las tiendas de ropa, pueden ascender hasta los 30 céntimos. Por lo tanto, «muchas veces compensa más vender una de plástico que regalar una de papel», expresa Díaz-Robles.

Ese cambio en la tendencia, del plástico al papel, lo llevan notando varias meses en Representaciones Carballeira, una compañía naronesa. No están especializados en la venta de este producto, pero sí lo comercializan y han notado una concienciación progresiva en sus clientes, por ejemplo, panaderías, que se pasaron casi todas al papel. 

«Hay muchas dudas»

No obstante, en opinión de uno de los responsables, Manuel Martínez, la normativa «todavía no está muy clara» y, por eso, las preguntas siguen siendo muchas, como cuánto cobrar por ellas dependiendo del tipo. «Los comerciantes saben que va por micras, pero tienen muchas dudas. Está la cosa un poco complicada en general», agrega. En cuanto al control, Martínez aguarda que exista para que «no se convierta en un sistema en el que algunos cumplen la norma y otros no».

Otras firmas, como Poligal, ubicada en A Gándara, no trabajan con bolsas, pero sí, en este caso, con una especie de plástico, el polipropileno biorientado. Se trata de un material que, entre otros usos, sirve para prolongar la vida útil de los alimentos. Con él envasan galletas y patatas fritas o fabrican las etiquetas de las botellas de agua y refrescos. «Las bolsas de plástico tienen quienes las sustituyan, pero este material, por el momento, no tiene alternativa», explican desde la compañía. Por ello, no prevén que la progresiva eliminación del plástica les afecte por ahora. Exportan a puntos de España, Portugal, el resto de Europa o México.

«Hemos notado un cambio de mentalidad radical»

En el estante que hay detrás del mostrador de La tienda de Belén, en la calle Magdalena, luce desde hace unos días un nuevo cartel. Un cartón blanco, escrito a rotulador azul, con el que de una manera enxebre han anunciado la nueva reglamentación. «A partir del 1 de julio del 2018, la normativa obliga a cobrar las bolsas de plástico», escribieron y, a continuación, detallaron los precios de la «bolsa asas blanca fina» (0,03 euros); la «bolsa verde/azul gruesa» (0,05); y la «bolsa grande» (0,10). «Nos acogimos a la ley desde el primera día y la gente está siendo muy solidaria. En apenas dos días hemos notado un cambio de mentalidad radical. Empiezan a traer bolsas de tela y da la sensación de que volvemos a los sesenta», comenta la dueña, Belén Pedreiro, que regenta el negocio con Eva Fernández. 

A lo largo de la comarca, uno de los casos curiosos es el del nuevo Gadis de Vilar do Colo, que abrió el pasado jueves y solo pudo ofrecer las bolsas gratis durante los tres primeros días, hasta el sábado, y desde el lunes las cobran como todos. «No hemos tenido ningún problema con el cambio, muchos clientes ya estaban acostumbrados y los demás se han adaptado», apunta la encargada, Paola Toimil.

La normativa llega a todos los lados y, en el caso de las farmacias, por ejemplo, todas han recibido un cartel informativo de la Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña. «Mejor que cobrarla, sería eliminarla por completo, porque para casos como el nuestro, es un poco lioso. Además, da rabia cobrársela a clientes de toda la vida», expresa el farmacéutico José Manuel Sánchez. De esa «rabia» habla también Alejandro Porta, de la tienda La Huerta del Camino de la calle Real, donde los consumidores también «lo han entendido sin problema». «La normativa es muy positiva, sobre todo porque es igual para todos, pero sí que es cierto que da mucho reparo añadirle unos céntimos a los clientes habituales», concluye.

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