Los hosteleros de la comarca se lanzan a buscar personal para el verano

La mano de obra escasea, en parte por la estacionalidad; los empresarios echan en falta profesionales cualificados y los trabajadores se quejan de horarios y sueldos


FERROL / LA VOZ

Los hosteleros de Ferrolterra, Eume y Ortegal necesitan personal para el verano y, como ocurre cada primavera desde hace ya varios años, se lanzan en busca de cocineros y camareros, con ofertas en formato convencional (carteles en las puertas de los locales) y en las redes sociales. La mano de obra escasea y la demanda va a más, por el progresivo crecimiento del sector turístico; los empresarios echan en falta profesionales cualificados y los trabajadores se quejan de los horarios y los sueldos. La estacionalidad lo condiciona todo.

«Es un sector complicado, la gente no quiere trabajar en verano, cuando otros están de vacaciones. Antes se tiraba mucho de los estudiantes, pero ahora, con la recuperación económica, ya no les interesa tanto, y la gente de la escuela de hostelería prefiere ir a trabajar a otras zonas», opina María Luisa Barro, gerente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ferrol y Comarca. Lamenta «la falta de seriedad» del personal y admite que también «hay hosteleros no profesionales, pero no la mayoría».

Durante el invierno, al margen de los locales de playa que permanecen cerrados, muchos de los negocios son atendidos por los dueños, sin necesidad de contratar personal. Pero en la campaña estival urgen los refuerzos. «No hay gente preparada y vienen a trabajar en esto como último recurso», apunta Miguel Ángel Arcos, propietario de La Calzada Romana (Régoa, Cedeira). La ortegana Sandra Méndez dedicó varios veranos a la hostelería: «Lo peor es la relación entre la carga de trabajo y las pésimas condiciones; lo mejor, que conoces gente interesante, aunque hay que aguantar mucho. Es muy duro y está poco valorado».

Una plantilla estable

Algunos establecimientos procuran mantener una plantilla estable durante todo el año. «Lo intento, aunque cuesta mucho, pero así sé que en verano cuento con una base», señala María Dolores Vázquez, responsable de Las Palomas (Espasante). Destaca la importancia de los cursos de cocina promovidos este año por el Concello de Ortigueira, que contribuyen a mitigar la escasez de ayudantes, y tiene claro que un negocio «sin personal, no funciona». Lois Iglesias, dueño del restaurante Brisa (Cedeira), teme que la situación se agrave: «Es muy difícil encontrar gente con un mínimo de conocimientos y seriedad, y si aún encima les ofreces dos meses de trabajo, sin continuidad, aún peor».

«Este año lo tengo cubierto, pero casi todos tienen problemas, y la gente de la escuela quiere irse fuera, a sitios más interesantes», sostiene Nuria Torres, de Montadictos (Pontedeume). A Muller Mariña (Bares, Mañón) precisa refuerzos para la cocina y el comedor, y entre la plantilla ya cerrada para el verano figuran tres zamoranos de la misma familia. «Si pagas, la gente viene, el problema es que muchos prometen y luego no cumplen», estima David Doce, de Casa Rodrigo (San Claudio, Ortigueira). En la periferia las dificultades se multiplican: «Aquí no hay gente y para que te vengan de Ferrol, A Coruña o Viveiro tienes que compensarles», dice Santiago Villasuso, del Alameda (Ortigueira).

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