Soberbia


Ferrol

La iniciativa del gobierno local de cambiar el nombre de las calles de la barriada de Bazán, en Caranza, para rendir así homenaje a mujeres que se significaron en distintos ámbitos está levantando una polvareda entre los vecinos del barrio. Es una iniciativa esa, la del rueiro en femenino, que no ha sido cuestionada, ya que tributa un reconocimiento y nos aproxima a la historia reciente de muchas de nuestras antepasadas, incluida mi bisabuela, que de prosperar esta propuesta también contará con una calle propia. El conflicto viene dado por el lugar elegido, el germen del barrio obrero por excelencia de la ciudad, en donde habitan sobre todo personas mayores, que encaran el cambio de las direcciones de sus domicilios con lógica resistencia.

Pero además también existe malestar por la falta de diálogo con los representantes vecinales sobre las intenciones de la concejala de la Mujer para ese barrio. Un modus operandi, marcado muchas veces por la soberbia, que ha venido caracterizando algunas decisiones del ejecutivo de Suárez, que se sentó en el sillón de la alcaldía con la promesa de la participación ciudadana, pero ha sido criticado en numerosas ocasiones por todo lo contrario. Con un ejecutivo local en franca minoría -siete concejales de un arco de 25- tenían que haberse dejado la piel en intentar escuchar, negociar y sumar. Y no tanto sorprenderse por las críticas cuando intentan imponer un rodillo completamente innecesario. Como en este caso del rueiro femenino.

Y mucho menos cuestionar una información periodística sobre esta iniciativa porque está escrita por un hombre. Se califica por sí sola.

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