La ría de Ferrol, una riqueza digna de conservar

El sustento de más de un millar de personas mejora con el saneamiento


Ferrol

Es uno de esos mordiscos del océano Atlántico a Galicia. Uno bien grande, de unos 17 kilómetros de longitud, que visto desde el cielo parece un paisaje de otro mundo. Pero no está lejos, sino aquí, bailando sus aguas entre seis municipios y sirviendo de sustento para más de un millar de personas, ya sea de forma directa o indirecta. Es la ría de Ferrol, de la que se nutren a diario las cofradías de la urbe naval, Barallobre (Fene) y Mugardos. Son los tres pósitos encargados de explotarla y que, como trasladan sus responsables, sirvieron de refugio para muchas familias en los tiempos más duros de la crisis, y todavía ahora valen de tabla de salvación. Y todo, parece ser, irá a mejor, con la puesta en marcha del tan esperado saneamiento. Puso a disposición, al fin de forma continuada, el banco marisquero de As Pías, en el que, eso sí, todavía queda mucho por hacer y conservar para que acoja los recursos de antaño.

«Los clientes, cuando ven el producto recién cogido y depurado, se impresionan por la calidad que tiene. En verano viene gente de Madrid y se quedan alucinados», valora Carlos Rey, patrón mayor en Barallobre, donde hay unos 130 asociados. Desde allí subraya que «para ser una ría pequeña como es, la riqueza es muy grande». Y es que hay vieira «por todos los lados», además de la abundante almeja babosa y fina, que «podría ser más». «El banco de As Pías está muy achicado, necesitamos más ayuda que el saneamiento para que aumente el recurso», añade Carlos.

El número de asociados asciende a 340 en el caso de Ferrol, donde el paso a zona B de As Pías es el motivo por el que está cerca de abrirse un punto de venta directa al público, como el que ya tienen en Fene desde hace una década. «No hay vieira como la nuestra. Además, la almeja, la centolla -«es inigualable»-, el choco, la anguila, la robaliza el lenguado o el pulpo son todos de calidad», resalta la encargada, Isabel Maroño. Por eso, lanza el mensaje de que «hay que conservarla y cuidarla, para que haya más recurso». Mucha gente vive directa o indirectamente de ella, «una cadena muy grande que no hay que romper».

La tercera pata marisquera de la ría es el pósito de Mugardos, en el que hay 65 asociados. «Es muy importante, aporta muchos puestos de trabajo, y eso que el recurso ha ido a menos», considera la patrona mayor, Teresa Carnero. La almeja babosa y fina, por ejemplo, ha bajado, mientras la ostra se va manteniendo. 

Hostelería, turismo y deporte

Mugardos es uno de los sitios en los que el sector hostelero, según dice Teresa, podría centrar más su carta en el producto local. «No está bien explotado comercialmente», señala. Y es que, los locales del entorno de la ría forman parte de la citada cadena, en la que tanto el marisco como la ubicación les suelen aportar un valor añadido inigualable. En este sentido, aunque se han dado pasos, todavía falta por hacer.

Otro de los grandes atractivos son las vistas, sobre todo desde lo alto. Basta con subir hasta el mirador de Ancos o de Montefaro para apreciar su grandiosidad. La entrada, además, guarda años de historia, representados por baterías o, está claro, por las fortalezas de San Felipe y la Palma, que crean un espacio entre castillos tan espectacular.

Por último, la ría continúa creciendo como espacio de recreo. Aunque aún parece estar poco aprovechada, el mundo de la vela se va fijando en esta esquina. Es un paso más para un rincón de una riqueza que se debe conservar.

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