Navantia transita ya por su futuro tecnológico

Gafas de realidad aumentada, tabletas y drones empiezan a formar parte del astillero ferrolano


Ferrol

El futuro ya está aquí para Navantia. Desde hace más de dos años, los oficios tradicionales conviven con aplicaciones de última generación tecnológica para situar al astillero ferrolano a la vanguardia del sector naval mundial. La hoja de ruta es clara y el objetivo ambicioso es el de conseguir reducir en torno a un 25 % los tiempos y el coste para optar al liderazgo en la construcción militar.

A través de la Unidad Mixta de Investigación Astillero del Futuro, que pusieron en marcha en el 2015 Navantia y la Universidad de A Coruña con el apoyo de la Axencia Galega de Innovación (Gain), empezaron a desarrollarse distintos proyectos hasta llegar a los trece actuales. Con un presupuesto de 3,5 millones de euros -uno de los cuales aportado por la empresa pública y 233.000 por la universidad- y cuando resta medio año para finalizar su vigencia, las líneas de trabajo empiezan a tener repercusiones prácticas en el astillero.

La simulación ha formado parte desde el principio de esta andadura tecnológica, al haber modelado por completo las factorías de Ferrol y Fene y los procesos de fabricación de las jackets de eólica marina y de las fragatas F-110, lo que ha servido para constatar que el margen de reducción de los plazos es más que viable. Pero también hay otras muchas actuaciones en las instalaciones. Como el proyecto piloto de trazabilidad en el taller de tubos, que funciona «como un GPS interior», explica Tiago Fernández, uno de los integrantes de la unidad por parte de la universidad, que permite conocer en donde se encuentra cada uno de estos elementos no solo en el taller, sino también el buque, además de todas sus características. En estas mismas dependencias se está poniendo en práctica también otro proyecto con etiquetas, que permitirán a los trabajadores, a través de unas gafas de realidad aumentada y de tabletas, acceder a toda la información de cada uno de los tubos y tendrá, entre otras consecuencias, la eliminación de las órdenes en papel.

En el taller de prearmamento está en marcha otro proyecto para, a través de pantallas táctiles, conocer las distintas tareas de fabricación asignadas a cada operario y el estado de los materiales necesarios. «En el Buque de Acción Marítima hicimos algún ejercicio piloto con la idea de seguir en todos los bloques la misma secuencia de trabajo y vemos que cuando hay buena planificación, somos capaces de reducir los tiempos», afirma César Fraga, responsable de este taller.

Robótica aplicada, el uso de drones para inspeccionar los tanques de los navíos en reparación, o el desarrollo del proyecto del buque sin cables -para reducir un 20 % los 500.000 metros de cables que se extienden por cada barco- son otras de las actuaciones en distintas fases de ejecución, como también la impulsada en el taller de elaborado para incrementar el prearmamento en los paneles y previas de aceros que salen de estas instalaciones. «Estamos viendo si hacerlo a través de un robot o de una nueva línea», indica Rafael Morgade, uno de los responsables de Navantia en la UMI. En la digitalización total de la empresa, la compañía pública está asesorada por Accenture.

La implantación de las nuevas tecnologías llevará ligado además la transformación total del astillero para dejar de construir en grada y hacerlo bajo un dique cubierto. La revolución física y técnica de las instalaciones se aplicará coincidiendo con la construcción de las fragatas F-110, cuya orden de ejecución se espera para este año. Los buenos resultados de la unidad hace confiar a sus responsables en lograr darle continuidad, con una prórroga de otros tres años.

«El astillero va a ser un sistema ciberfísico en el que convivirán el dominio virtual y el material»

Beatriz Couce

El director de la unidad, Carlos Merino, advierte de que el éxito del programa depende de que haya «personas 4.0»

«No hay otro proyecto en la ciudad a este nivel para poder revertir la pérdida de población y de capacidad que padece. El programa de las F-110, con 4.000 millones de inversión, el nuevo astillero pionero en Europa y el plan de digitalización del astillero podría ser el perfecto eje para que Ferrol se convierta en una gran ciudad en torno al 2025». Carlos Merino, director de la Unidad Mixta de Investigación (UMI) Astillero del futuro, es un convencido de que el camino iniciado por Navantia en el 2015 no solo no tiene -ni debe tener- retorno, sino que contribuirá a posicionar a la factoría ferrolana y a su red de empresas auxiliares a la vanguardia del sector naval en Europa. Pero si algo tiene claro es que por muchos esfuerzos que se lleven a cabo para desarrollar e implantar nuevas tecnologías, este ambicioso proyecto no tendrá éxito sin la implicación de todos los trabajadores. «Es imposible que haya Astillero 4.0 sin personas 4.0», afirma categórico.

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