«El astillero va a ser un sistema ciberfísico en el que convivirán el dominio virtual y el material»

El director de la unidad, Carlos Merino, advierte de que el éxito del programa depende de que haya «personas 4.0»

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Ferrol

«No hay otro proyecto en la ciudad a este nivel para poder revertir la pérdida de población y de capacidad que padece. El programa de las F-110, con 4.000 millones de inversión, el nuevo astillero pionero en Europa y el plan de digitalización del astillero podría ser el perfecto eje para que Ferrol se convierta en una gran ciudad en torno al 2025». Carlos Merino, director de la Unidad Mixta de Investigación (UMI) Astillero del futuro, es un convencido de que el camino iniciado por Navantia en el 2015 no solo no tiene -ni debe tener- retorno, sino que contribuirá a posicionar a la factoría ferrolana y a su red de empresas auxiliares a la vanguardia del sector naval en Europa. Pero si algo tiene claro es que por muchos esfuerzos que se lleven a cabo para desarrollar e implantar nuevas tecnologías, este ambicioso proyecto no tendrá éxito sin la implicación de todos los trabajadores. «Es imposible que haya Astillero 4.0 sin personas 4.0», afirma categórico.

Carlos Merino asegura que Navantia es «una de las pocas empresas en el mundo que vivió tres revoluciones industriales, pero si analizas los resultados, son lamentables. Hemos ido por detrás, tardamos 30 o 40 años en aplicar las cosas y dejamos que otros inventen, pero ahora queremos cambiar la tendencia y estar en la cresta de la ola».

Iniciado el camino para implantar la revolución en la factoría ferrolana, el máximo responsable de la unidad mixta de investigación no tiene duda del futuro que se avecina: «El astillero va a pasar a ser un sistema ciberfísico en el que van a convivir el dominio virtual con el físico y el material», concluye.

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Un total de 17 investigadores en los campus de Ferrol y A Coruña

Ingenieros industriales, navales, matemáticos, químicos e informáticos son algunos de los investigadores contratados para el desarrollo de los distintos proyectos. En total, son 17 técnicos que, desde febrero del 2016, se fueron incorporando paulatinamente a la unidad, que también se nutre de personal de Navantia y de la Universidad, hasta alcanzar las cien personas implicadas. Aunque la mayoría trabajan en unas oficinas específicas en el campus ferrolano -desde donde se mueven con frecuencia a Navantia-, también hay investigadores informáticos que lo hacen desde el recinto universitario de A Coruña.

Pese al contenido de la unidad, en el equipo únicamente hay dos ingenieras navales -Sara Ferreiro y Alicia Munín- que han realizado una gran labor pedagógica sobre este mercado. «Nuestros compañeros no conocían el sector y hubo que trabajar mucho para que entendiesen cómo se fabrica un barco», comentan.

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