Un mercado que podría tener más vida

Las lentitud municipal en la asignación de puestos frena a la plaza de Recimil


Ferrol

En el mercado de Recimil, la mitad de las persianas están bajadas. Y no porque no haya nadie que quiera ocupar esos puestos, sino por la lentitud del Concello de Ferrol para asignarlos. Eso es lo que dicen los representantes de una plaza que está viva, pero que podría estarlo más. «Hay mucha gente joven que quiere un hueco, porque le interesa mucho, pero el Ayuntamiento no cede y la gente se acaba marchando». Lo dice Paco Maceiras, con diez años al frente de la asociación de vendedores y casi tres décadas en su pescadería. «No es que estemos molestos, sino lo siguiente. Todo se basa en pasar la pelota de unos a otros. Somos la última...». Raquel Caaveiro, la secretaria del colectivo, prefiere dejar los puntos suspensivos vacíos. En las instalaciones ubicadas a un paso de la carretera de Castilla hay unos 65 puestos, pero solo 34 están abiertos. «El mercado, al igual que los negocios, le da vida al barrio. Si desaparecemos todos, esto se va a quedar desolado», augura Paco.

Raquel empezó como empleada en una frutería hace cuatro años, pero hace unos meses pudo abrir su propio negocio: O Rincón de Raquel, con productos delicatesen. Entre la solicitud, la subasta «y mil trámites», le llevó un año y medio dar el paso. «Hay que ayudar a la gente que quiere emprender un negocio, no echarla para atrás», considera. La placera es consciente de que existe una ley que seguir, pero cree que lo ideal sería que una persona llegase al Ayuntamiento, pidiese un puesto, se lo tasaran y se lo dieran, sin la farragosa puja de por medio, teniendo en cuenta que hay sitio de sobra. «Es que se trata de dar unas llaves, blanco y en botella», reivindica. Como el suyo, ha abierto algún negocio más últimamente, aunque llegan al ralentí. El más nuevo es una barbería. «Todos nos contaron que les costó un mundo conseguirlo», asegura.

A esta lentitud en la gestión se le añade la falta de relevo en la clientela, porque «ahora la gente joven no sabe comprar en los mercados». De esta manera, la plaza de Recimil ha ido «bastante a peor» en los últimos años, aunque puede que sea la que mejor haya aguantado el bajón de las tres de Ferrol. En las casas baratas, en concreto, es mejor alternativa que los bajos existentes, la mayoría tapiados, que se han quedado obsoletos para montar un negocio. «El barrio va en decadencia», lamenta Raquel, que tiene clientes de la zona por semana, pero también de Neda o Narón los fines de semana.

Coincidencia con el mercadillo

Los lunes y los miércoles hay mercadillo y, sobre todo el segundo día, hay gente por todos los lados. La convivencia entre los puestos fijos y los itinerantes siempre ha sido buena, pero en este caso la dejadez en materia de vigilancia por parte del Concello ha enrarecido el ambiente. El problema es que los tenderos, una vez se colocan, deberían dejar las entradas libres antes de las diez de la mañana. «Antes era así, pero ahora no hay policía que controle ese horario», apunta Paco. Además, calcula que la mitad de los que se colocan esos dos días por las calles de Recimil, lo hacen sin documentación. «Es un follón», resume el presidente.

Por todo lo mencionado, tanto Paco como Raquel consideran primordial la existencia de una mesa de diálogo con el Ayuntamiento. «Ahora mismo la comunicación es nula. Solo queremos compartir información cada dos o tres meses. Sería lo lógico si tuvieran la intención de que esto funcionase», zanja la secretario. Además, es preciso la creación de un censo, para que estén documentados los puestos libres. «Este mercado puede mejorar mucho si fluye el diálogo», resumen con esperanza.

Carlos del Río: «El barrio avanza negativamente»

Las casas baratas se encuentran en este momento sin una asociación de vecinos, después de la disolución de la de El Pilar. En la actualidad, la referencia es el consejo de barrio del que se ha erigido como portavoz un exmiembro de Ferrol en Común, Carlos del Río, que ahora atiza contra la formación. No vive en Recimil, pero lleva 14 años en la zona como cartero. «Tengo muy buena relación con la vecindad, llevo muchísimos años hablando con la gente», se enorgullece. En la primera asamblea participaron 43 personas, que se encargarán de «dar urgencia» a las peticiones de los habitantes de la zona. No obstante, el consejo convivirá con la nueva asociación, con el nombre sin definir, que podría dar sus primeros pasos a finales de este mes.

«Es un barrio dejado, que avanza negativamente. Y eso que podría ser una solución para la situación de Ferrol, pero hay trescientas viviendas irregulares. Aquí hay ejemplos de que un vecino paga el alquiler y los impuestos, mientras el de enfrente está de okupa, enganchado y dando problemas de convivencia. Eso no puede ser», relata Carlos, y señala que existen algunos portales con problemas «muy grandes».

Las propuestas del consejo al Concello son la creación de un plan de convivencia y seguridad; la regularización con censo de todas las viviendas y una inspección técnica en cada una -por la estructuras y las cubiertas-; y la participación de los vecinos en las decisiones sobre qué hacer con las ayudas. Es un barrio protegido por la Dirección Xeral de Patrimonio como conjunto de interés arquitectónico que Del Río define como «infectado».

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