A más ayudas, más rehabilitaciones en el casco histórico

Las actuaciones de mejora en los inmuebles del casco histórico han ido en ascenso gracias, sobre todo, a las subvenciones, aunque también a un cambio de mentalidad

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Un edificio que cambiará de arriba a abajo en Espoz y Mina Santiago González, responsable de STGO, muestra el edificio en estado ruinoso de la calle Espoz y Mina que desde abril será rehabilitado. Tendrá dos pisos y se añadirá un tercero con ático. Este dúplex será la principal novedad, porque se tratará de una estructura metálica que traerá un camión y colocará en cuestión de horas. Se puede ver en las imágenes de realidad virtual que el estudio muestra a sus clientes para que vean el resultado final

Ferrol

En el barrio de A Magdalena se aconseja mirar hacia arriba, mientras se camina, para apreciar las joyas existentes, gran parte de ellas del siglo XVIII. Sin embargo, hay puntos en los que es quizás más conveniente llevar la mirada al suelo. El estado ruinoso de muchos edificios es un ejemplo de la mala salud del barrio. No obstante, lo que antes era un panorama «negro», ahora «va cogiendo color». Esto lo expresa el responsable de la Oficina de Rehabilitación de Ferrol, Iñaki Mendizábal, que lleva muchos años batallando para mejorar la salud de los inmuebles del casco histórico. Por eso, puede acreditar que desde el 2002 hasta ahora hay «una diferencia grande».

El progreso, eso sí, se ha acelerado en los últimos años, principalmente por dos motivos. Por un lado, ha aumentado la concesión de ayudas públicas a los propietarios, algo imprescindible por las ingentes inversiones necesarias para realizar las rehabilitaciones, sobre todo las integrales. Por otra parte, la ordenanza que regula el Informe de Avaliación dos Edificios (IAE), renovada en el 2015, obligó a los inmuebles de más de 50 años de la ciudad a pasar una especie de ITV. Esto provocó una cascada de órdenes de ejecución, muchas de las cuales no se hubieran hecho. Además, existe un cambio de mentalidad de los propietarios -aunque no en todos-, que se conciencian de que aportando cada uno un granito de arena, el aspecto general será mejor.

«El futuro de los edificios de A Magdalena es muy ilusionante», asegura Santiago González, responsable de la firma STGO, que ve la urbe naval como «la de mayor potencia de toda Galicia» en este ámbito. Como su estudio realiza únicamente intervenciones integrales -«es lo que recomendamos», señala-, encuentran todos en «muy mal estado». Ellos están a punto de finalizar una rehabilitación entre las calles San Amaro y Lugo y otra encargada por la Joyería Jenaro en Galiano. Además, tienen proyectada una obra en la calle Espoz y Mina, que cambiará de arriba a abajo un inmueble.

Las ganas de rehabilitar se notaron en enero, cuando salieron las nuevas subvenciones y las peticiones se agotaron en cuestión de horas. En la zona de A Magdalena y Ferrol Vello se preveían 117 actuaciones que, una vez se han ido revisando, acabarán siendo alguna menos. Si al principio se estimaba una media de 5.500 euros para cada una, como la mayoría implican una obra de envergadura, la ayuda media ronda los 9.000 euros. La aportación proviene de un convenio de colaboración entre el Ministerio de Fomento, la Xunta y el Concello, orientado a las áreas de rehabilitación integral (ARI) de la urbe. Estas ayudas pueden llegar a ser de 15.000 euros, siempre que no excedan el 45 % del coste total.

«Hay muchos edificios que aparentemente pueden estar bien, pero que tienen patologías graves dignas de ser reparadas», comenta Alberto García-Samaniego, del estudio Hábitat. Pone énfasis en que la mejoría de los últimos años ha venido de una «mayor flexibilidad y agilidad» en la Oficina de Rehabilitación. «Se han dado cuenta de la importancia de la fluidez», añade. Esto lo dice porque, teniendo en cuenta que Patrimonio está detrás de casi todas las reparaciones, lo que antes eran trabas, ahora ya no lo son. «Abrimos la mano», apunta Mendizábal.

«Voy por el barrio y veo que están poniendo y quitando andamios continuamente», señala Montse Ruiz, de EM2 Obradoiro, quien recalca que «cuando hay ayudas, hay movimiento». No obstante, también habla de que «hay gente que no se adapta a los tiempos», en referencia a los propietarios que «no entienden la necesidad de rehabilitar». La firma ejecutará desde cero un edificio de la calle Lugo que al estar en estado ruinoso, antes será demolido.

A raíz de las inspecciones, la mayor parte han sido pequeñas reformas en fachadas, cubiertas, envolventes, ventanas o portales, entre otros elementos, en los que habrá que seguir haciendo hincapié, «porque el mantenimiento en este barrio siempre es necesario», sostiene Mendizábal. El camino es positivo, pero, al guiarse por las ayudas, siempre dependerá de que los entes públicos sigan apostando por Ferrol.

Un estudio del 2014 reflejaba una evolución negativa de más de cien edificios

La Oficina de Rehabilitación municipal realizó en el año 2014 un estudio de evolución del barrio, en el que se reflejó en un mapa, con rojo, gris y verde, el estado de cada uno de los edificios. Con el rojo oscuro se marcaron unos 45 inmuebles con una evolución muy negativa e incluso desaparecidos; con rojo claro, unos 68 con evolución negativa. Los demás habían mejorado un poco o mucho, o se habían mantenido tal cual. El responsable calcula en unas 700 las intervenciones realizadas desde el 2002.

Uno de los edificios que estaba marcado en rojo en el citado 2014 era el que se encuentra en la esquina de la calle de la Iglesia con Méndez Núñez, de Rodolfo Ucha. Este se encuentra ahora en plena rehabilitación y volverá a su imagen original. De la misma manera ha habido intervenciones en otros inmuebles llamativos. Precisamente la conservación de estos es la que da todavía más valor a A Magdalena, que debe proteger a toda costa su etiqueta de barrio ilustrado.

Demasiados bajos comerciales vacíos y una incesante sangría poblacional

Los pisos altos mejoran, pero lo que se ve a pie de calle no tanto. En agosto se contabilizan, en las calles Real, Magdalena, Galiano y Dolores, un total de 204 comercios, por 124 locales vacíos. Y la cifra ha dio a menos, como se ha podido ver en puntos como la plaza de Armas. Se repiten los carteles de venta o alquiler en muchos escaparates que no han encontrado un relevo, algo que repercute, está claro, en la salud general de A Magdalena. De la mano está la sangría poblacional, inherente a toda la ciudad, pero con especial incidencia en el casco histórico, donde la población es de mayor edad que en otros barrios. Aunque los edificios rehabilitados -algunos incluso con huerta- suponen un atractivo para las nuevas generaciones, todavía son pocos los que se han mudado a esta zona.

Ferrol Vello proyecta mejoras a su situación en los próximos años

De la mano de A Magdalena ha ido siempre Ferrol Vello, que necesita un lavado de cara todavía mayor. En el muelle numerosos edificios están en un estado ruinoso, el corte de calles por desplomes se han sucedido en los últimos años y la apuesta es menor que en su barrio vecino. Basta con dar un paseo por la fantasma calle Carme Curuxeiras. Por ello, el Instituto Galego de Vivenda e Solo, dependiente de la Consellería de Infraestruturas, se ha implicado en mejorar su estado.

El ente autonómico puso en marcha en enero un proceso de adquisición de viviendas para su rehabilitación en el marco del programa Rexurbe, con 1,2 millones de euros de presupuesto. Los interesados en acogerse a este proceso disponen de plazo hasta el 22 de abril para presentar sus ofertas de venta a la Xunta. Se estima que los 1,2 millones de euros permitirán comprar 18 inmuebles, para cuya rehabilitación posterior se destinan otros 5,4 millones, con los que se obtendrán 40 viviendas.

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