No toda la culpa la tiene el cierre de Zara


Cuando se está de viaje, al llegar a una ciudad nueva, lo lógico es buscar esa señal del redondel con el punto dentro, que indica «centro». Ahí siempre sabe uno que va a encontrar sitios donde comer, comercios donde comprar, lugares de interés que visitar y gente paseando. Aunque si la ciudad que se visita es Ferrol, la última no está del todo garantizada.

No hay más centro en una ciudad que la plaza del Ayuntamiento. Eso en Ferrol es Armas. Sin embargo, la que debería ser la plaza con más vida de la urbe, se va apagando poco a poco, sin que llegue una esperada reforma. El cierre de Zara en la calle Real ha sido un varapalo duro, pero no toda la culpa la tiene Inditex.

Hace muchos años que Armas no está a la altura de una plaza consistorial. Parte de la vida que falta en los alrededores se debe a la escasa actividad que tiene la propia plaza. El mal estado del firme impide celebrar cualquier tipo de evento en este céntrico espacio, no hay terrazas, ni siquiera un bar en el perímetro más inmediato, ni un parque infantil. ¿Qué vida va a haber?

Que Armas necesita una reforma no lo cuestiona nadie, pero vistas las experiencias en Ferrol con las remodelaciones de las plazas, que las palas excavadoras pisen este espacio provoca más recelo que otra cosa. Ningún gobierno local ha coincidido en sus planes para Armas, unos quieren párking, otros no, unos apuestan por una imagen, otros por otra... Vaya, que es difícil saber exactamente cómo quieren dejar la plaza.

El alcalde, Jorge Suárez, prometió hace unos meses en una entrevista a este periódico que la obra de la reforma de Armas empezaría este mandato. De momento, el proyecto sigue a la espera de que se pronuncie Patrimonio. Aunque para que el equipo de Suárez pueda desarrollar la que considera su obra estrella -sería la primera que empieza durante su alcaldía- es imprescindible que se aprueben los presupuestos, para que el gobierno disponga de los 1,2 millones que cuesta la remodelación.

Y aquí, la cosa pinta mal. Hasta el momento el regidor ferrolano no ha sido capaz de aprobar unos presupuestos, y de momento solo ha conseguido negociar el apartado de personal con los sindicatos. Aún en el caso de que Suárez llegase a presentar el borrador a la oposición, tendría que lograr sacarlo adelante, lo que parece poco probable teniendo en cuenta la proximidad de las elecciones municipales. En ese caso, el alcalde había anunciado que recurriría a una modificación de créditos, pero para eso también necesita el voto de la oposición, con lo cual las probabilidades de que comience la obra se reducen. Armas tendrá que esperar.

Autor Antía Urgorri CIUDADANA

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