«Aquí todo es mejor: en Tánger dormía en la calle y tenía que pedir para vivir»

Otmane Chahed llegó a España en los bajos de un autobús y, tras un largo peregrinaje, en Ferrol ha logrado estudiar y «tener un futuro»

;
«Aquí todo es mejor, en Tánger dormía en la calle y tenía que pedir para vivir» Otmane Chahed llegó a España desde Marruecos en los bajos de un autobús y, tras un largo peregrinaje, en Ferrol ha logrado estudiar y labrarse un futuro. Esta es su historia

ferrol / la voz

Para Otmane Chahed todo son elogios. Los voluntarios que le dan clase de español en el campus de Ferrol destacan su gran espíritu de trabajo y sus enormes ganas de aprender. Y en el centro de menores de la Xunta, donde vive desde enero del 2017, sus responsables no se quedan atrás. «Este niño tiene muchísimo mérito, es un superviviente nato», apunta con orgullo la directora, Otilia Baltar, mientras que Ana, una de las educadoras, habla de él con el entusiasmo propio de una madre: «Aquí donde lo ves es superordenado y responsable, cuida de los niños más pequeños del centro como un hermano mayor y siempre está contento y de buen humor», dice sonriente al tiempo que le regala un cálido achuchón.

Tanto piropo cobra sentido poco después, cuando Otmane -recién cumplidos los 18- toma la palabra y relata su historia. Nacido en Tánger, en agosto del 2016 consiguió viajar a España en los bajos de un autobús de turistas, donde permaneció escondido durante casi tres días, hasta que por fin llegó a Barcelona. «¿Que por qué quise venir a España? Porque aquí todo es mejor: en Tánger dormía en la calle y tenía que pedir para poder vivir», cuenta en un español todavía imperfecto, pero en el que ya se maneja con mucha soltura.

Aunque allí tiene familia -dos hermanas, un hermano y su «mamá», que es lo que ahora más echa de menos-, Otmane se vio obligado a trabajar desde muy pequeño y en los últimos tiempos vivía y dormía en los muelles de Tánger a la espera de conseguir un medio para alcanzar su sueño europeo.

Finalmente, lo logró como polizón de aquel autobús que lo llevó a Barcelona, donde ingresó en un centro de menores e inició un largo peregrinaje que durante seis meses lo llevó a recorrer instituciones similares en Cádiz, Madrid, San Sebastián, Gerona... Y finalmente, Galicia, adonde llegó de nuevo sin billete y escondido, esta vez en el cuarto de baño del tren que lo trajo desde Cataluña.

«En los centros por los que pasé había muchos marroquíes, por lo que me resultaba muy difícil aprender español, y además en algunos también había problemas de robos, y yo quería algo más tranquilo», relata Otmane. Ese ambiente apacible lo encontró en el centro de menores Ferrol I, de la Xunta, donde este joven siempre sonriente ya es visto por todos como un ejemplo de integración y superación.

De superación porque, aunque en su país solo estuvo escolarizado unos pocos meses -de los 10 a los 11 años-, en Ferrol cursa ya cuarto de la ESO en la modalidad de adultos en el IES Concepción Arenal de Ferrol y, por si eso fuera poco, se forma como mozo de almacén en el Fernando Esquío, de Neda -en un curso que incluye prácticas en empresas de la zona-, y los sábados por la mañana acude a las clases de español que organiza la Oficina de Cooperación y Voluntariado del campus de Ferrol. Y de integración porque en todos esos sitios ha logrado hacer amigos, como también se los ha ganado en el club de fútbol Portuarios, donde juega como delantero.

Tras un año y medio en Ferrol, Otmane mira al futuro con optimismo, aunque sabe que el tiempo corre en su contra. Al haber cumplido ya los 18 años, su estancia en el centro de menores solo podrá prolongarse hasta que termine los estudios en Neda. Y después de eso, ¿qué? «Después, mi sueño sería encontrar un trabajo para lograr la residencia. Yo ya me siento ferrolano y me gustaría vivir aquí, ganar un sueldo y en vacaciones poder ir a Marruecos para ver a mi familia».

Una institución pública que presta acogida a 23 menores atendidos por educadores

Cada niño del centro tiene asignado a un tutor

Otmane Chahed es uno de los veintitrés chavales que en estos momentos viven en el Centro de Menores Ferrol I, el único dependiente de la Xunta que funciona en la ciudad. De todos esos muchachos, solo tres son extranjeros -de Marruecos y Senegal-, mientras que el resto cuentan con la nacionalidad española, aunque algunos tienen orígenes en Latinoamérica o Europa del este.

A excepción de los extranjeros -que se encuentran solos en España- , el resto de los chavales tienen familia, pero han sido acogidos en el centro de forma temporal por diversos motivos. «Algunos proceden de entornos poco seguros y otros provienen de familias que por circunstancias de la vida se han visto desbordadas y no pueden ocuparse de ellos en estos momentos», explica la directora, Otilia Baltar, a la que todos conocen familiarmente como Oti.

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ferrol

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
52 votos
Comentarios

«Aquí todo es mejor: en Tánger dormía en la calle y tenía que pedir para vivir»