Las ayudas del Camino, ignoradas

Ferrolterra no pide subvenciones para rehabilitar viviendas en la ruta jacobea


FERROL / la voz

Que el Camino de Santiago constituye una buena oportunidad para el desarrollo económico y social de los territorios por donde pasa es tan cierto como que todo depende de saber aprovecharlo. Ferrolterra puede ser, en este sentido, un buen ejemplo para lo bueno, pero también para lo malo. Así, a pesar de la intensa promoción desplegada, los propietarios de la comarca con viviendas situadas en el trazado del Camino Inglés «pasan» totalmente de las ayudas a la rehabilitación que concede la Xunta de Galicia.

De repetirse lo sucedido en 2017, ni un euro de los 2,9 millones consignados este año por la Consellería de Vivenda para ayudar a poner a punto inmuebles de las rutas jacobeas se aprovechará en las comarcas de Ferrolterra y Eume. Y es que, como apuntan desde el departamento de Ethel Vázquez, el pasado año no se registró ni una sola solicitud procedente de ninguna de las seis localidades de la zona por los que discurre el Camino Inglés.

Lamentan desde la consellería que el programa de subvenciones para fomentar la recuperación de los inmuebles que surgen al paso de los miles de peregrinos que nos visitan cada año no tuviera efecto alguno en la comarca, impidiendo así optimizar las condiciones de vida de los vecinos. Y es que, como añaden, el plan de incentivos permitiría, entre otras cosas, acondicionar fachadas, sustituir carpinterías, eliminar humedades, mejorar la eficiencia energética o adaptar los edificios y pisos.

El Área de Rehabilitación Integral Camiños de Santiago, dentro del que se encuentra el Camino Inglés, contempla ayudas de hasta 15.000 euros por vivienda, cubriendo un máximo del 45% del presupuesto preciso para la obra planificada, a través de financiación estatal y autonómica.

Peticionarios

Y las podrían pedir comunidades de propietarios, agrupaciones de comundades o cualquier particular que tenga en propiedad una vivienda emplazada a la vera del trazado oficial en los municipios urbanos (Ferrol, Narón, Neda y Fene), o en cualquier punto de la parroquia por la que pasa la ruta en el ámbito rural (en Cabanas, Laraxe, O Porto, Cabanas e Irís, y en Pontedeume, las parroquias de Andrade, Breamo y Vilar y el trazado a su paso por el núcleo urbano). Eso sí, quedarían excluidos los inmuebles emplazados dentro de otras áreas de rehabilitación declaradas con anterioridad, como es el caso de los cascos históricos de Ferrol y Neda.

Y entonces, ¿por qué no se piden? En declaraciones a Radio Voz Ferrol, los alcaldes de Cabanas y Pontedeume, Germán Castrillón y Bernardo Fernández, coincidían al apuntar motivos: la excesiva burocracia y los plazos. Apunta el primero que el proceso es «especialmente largo, pues tienen que autorizar los trabajos y eso lleva tiempo».

Además, para poder beneficiarse de las ayudas, que habrán de solicitarse antes del 31 de octubre, las obras de rehabilitación deberán estar en posesión de la correspondiente resolución de «cualificación definitiva» otorgada por el Instituto Galego da Vivenda e Solo. Y ese trámite se dilata meses.

Por ello ambos alcaldes anotan dos claves para «sobrevivir» a tanto trámite y, sobre todo, no perder las ayudas: «acudir a los servicios técnicos de los ayuntamientos para recibir orientación y anticipar el proyecto de cara a la convocatoria del año siguiente».

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