Un símbolo infatigable con 247 años

El Cuerpo de Infantería de Marina, que el martes está de aniversario, cuenta en Ferrol con un edificio emblemático, el Cuartel de Nuestra Señora de los Dolores


Ferrol

Desde fuera, en pleno barrio de Esteiro, se escuchan ritmos militares. El Tercio del Norte ensaya para el próximo martes, cuando celebrarán que el Cuerpo de Infantería de la Marina española continúa siendo el más antiguo del mundo, con 481 años a sus espaldas. Algunos menos, aunque con la misma relevancia, lleva sin cesar su actividad el Cuartel de Nuestra Señora de los Dolores, que en octubre cumplirá 247 años desde que entraron las primeras tropas. A día de hoy lo siguen ocupando, lo que lo convierte en el cuartel militar construido para tal fin más longevo en territorio nacional. Ahí es nada.

«Nos representa muy bien y hemos sabido mantener su historia», expresa el actual coronel, Carlos Pérez-Urruti Pérez. Y es que el inmueble está en pie y, como se aprecia al pasear por sus entrañas, a pleno rendimiento. El número de efectivos del Tercio del Norte ronda en la actualidad los 380 -un 10 % son mujeres-, distribuidos en la Plana Mayor y Mando; las compañías de Plana Mayor y Servicios, la de Seguridad, y la de Policía Naval; y la Unidad de Música.

La solidez y la buena construcción del edificio han ofrecido suficientes garantías desde su construcción para no ser necesario su abandono. El proyecto original fue de Petit de la Croix en 1751, pero el que recogió los planos y acabó finalizándolo fue el ingeniero naval Julián Sánchez Bort, que dirigió las obras entre 1760 y 1771, cuando se concluyó. Elevado sobre una planta cuadrada, cada lado mide casi 86 metros entre los que se encierra un patio interior. Este está rodeado de 44 arcos pilares que sostienen otros tantos en la primera planta. Si se levanta la cabeza en el piso superior, se aprecian 48 bóvedas.

CARLOS PÉREZ-URRUTI PÉREZ, EN SU DESPACHO
CARLOS PÉREZ-URRUTI PÉREZ, EN SU DESPACHO

Las curiosidades que alberga son infinitas. Por ejemplo, hay una frase popular entre los vecinos que dice que el cuartel tiene tantas ventanas como día tiene el año, aunque en verdad son alguna más: 377. Mientras, bajo la cubierta del ala norte del cuartel, el Tercio contó hasta los años noventa con una unidad operativa de palomas mensajeras, que participaban para garantizar las comunicaciones. De hecho, hasta el 2010 no quedó derogado el Real Decreto que disponía la «tenencia, cría, educación y anillado» de estos animales.

Por otro lado, la parte elevada del suelo del patio no es casualidad. Debajo esconde dos aljibes de algo más de 500.000 litros cada uno que recogen las aguas de lluvia y sirven, entre otras cosas, para los adiestramientos contraincendios. La obra completa contó con un presupuesto aproximado de un millón de reales, unos 3.000 euros. Otro de los aspectos llamativos es que en la fachada todavía se conserva la «Q» en Quartel.

La ubicación del acuartelamiento, próximo al Arsenal y elevado en el monte de Esteiro respecto a la entrada a la ría, lo hicieron ideal desde un punto de vista táctico. Aunque muchas veces no se valora lo suficiente su historia, se trata, sin ninguna duda, de un emblema de Ferrol.

Un inmueble repleto de joyas

Enseñas, medallas y recuerdos en la sala más noble del cuartel. Es un lugar pequeño, pero con un gran significado. Allí se encuentra la réplica de la bandera coronela que llevaron las tropas a la guerra de Cuba -la original está en el despacho del coronel-, así como el primer libro de visitas del cuartel o el escudo de brazo por la Batalla de Brión.

Unos 3.000 volúmenes y un fondo documental sensacional. La biblioteca parece pequeña, parte a los laterales del salón usado para conferencias, pero contiene unos 3.000 volúmenes, joyas dignas de conservar. Aunque más relevante es el fondo documental, bien conservado y con piezas de hasta el siglo XVIII. Está siendo reordenado.

Los perros de la Unidad Cinológica, con su propio espacio. En la cara oeste del edificio se encuentra el lugar de adiestramiento de la Unidad Cinológica, además de una jaula para cada uno de los perros, que hacen una función imprescindible. Cerca está el aparcamiento, con camiones Pegaso, que todavía conducen, con más de dos décadas de uso.

Fontelonga, la primera puerta marítima de entrada a la urbe. A pesar de que el astillero y parte del propio recinto de Infantería la han dejado medio escondida, la muralla de Fontelonga, con la primera puerta marítima de entrada a Ferrol, sigue estando allí, y con buen aspecto. Además, en la cara sur del inmueble hay antiguos desagües y pañoles.

«Este es un lugar con magia, para mí es especial haber estado aquí tanto tiempo»

Á. A.

Jorge Leira Testa lleva 34 años en el Cuerpo de Infantería de Marina

A finales de este año, Jorge Leira Testa (Ferrol, 57 años) pasará a la reserva. Deja tras de sí 34 años de experiencia en el Cuerpo de Infantería de Marina, del que se siente «orgulloso» de formar parte. Ha pasado por numerosas etapas.

-¿Qué supone ser un infante de Marina?

-Cuando entré en las Fuerzas Armadas, desconocía por completo la Infantería. Vivía en el centro, en la zona de Amboage, y tenía más contacto con el personal del Arsenal. Sin embargo, ingresé en el Tercio y para mí es un orgullo haber pasado tantos años de mi vida profesional aquí. Somos un cuerpo de primera línea y ha sido un trabajo muy grato. Además, encontré compañeros y amistades, una familia.

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