La iglesia de Dolores estará cerrada al culto durante más de seis meses

El cambio de la cubierta centrará la primera fase del proyecto de rehabilitación


Ferrol

La iglesia de Nuestra Señora de los Dolores celebrará hoy, Miércoles de Ceniza, su última eucaristía hasta al menos dentro de seis meses, que probablemente sean alguno más. La Diócesis de Mondoñedo-Ferrol ordenó el cierre al culto del templo, por «un agravamiento de daños estructurales que suponen un potencial riesgo para las personas que se encuentren en su interior». Así se lo anunció el fin de semana a sus feligreses el párroco Xosé Francisco Delgado Lorenzo, que pidió como «gesto afectivo» y «a modo de despedida» -traslada el Obispado- que la última ceremonia fuera la que tiene como acto central la imposición de la ceniza, a 40 días del inicio de la Semana Santa.

La rehabilitación se dividirá por fases y será la más importante realizada en el templo desde la década de los 60. La primera etapa, la estructural, comenzará en cuanto esté disponible el presupuesto y estará protagonizada por el cambio de la cubierta, así como el atirantado -colocación de tirantes metálicos- de la nave y las torres. Asimismo, se instalará un nuevo sistema de recogida de aguas pluviales, que comprende tanto el tejado como las bajantes. El coste de estas actuaciones no será menor a los 200.000 euros.

La inspección de la semana pasada fue determinante, sobre todo por los desprendimientos que se estaban produciendo en la bóveda del coro y los problemas de acumulación de aguas -en el interior se aprecian dos grandes manchas de humedad-. Los testigos de escayola que se habían colocado mostraron que había fisuras y de ahí que el informe presentado al Concello acabara siendo concluyente sobre el peligro. «Preveíamos la rehabilitación para después del próximo verano, pero nos pareció lo más oportuno hacerlo de manera inmediata por la seguridad de los feligreses», expone el portavoz de la Diócesis, Rubén Amor.

La segunda fase de la actuación comprenderá la limpieza de toda la vegetación y la restauración de los lienzos y la fachada Mientras, la tercera y última etapa sería la de carácter estético, con la mejora completa del interior, que comprendería la recuperación del hueco del altar.

La iglesia no pasó a manos de la Diócesis hasta hace unos años, ya que pertenecía a la Orden Servita. Por ello el Obispado cuenta ahora con potestad sobre ella.

Problemas desde el origen

La capilla fue proyectada e iniciada en 1771 por el arquitecto Antonio de Bada y Navajas, pero este decidió apartarse del proyecto porque no se estaba realizando acorde a su estudio. A partir de 1775, cogió el relevo y la concluyó Pedro Ignacio de Lizardi. Ya entonces se consideraba que el espesor de los muros no era acorde a su altura y, en 1785, el arco colapsó. «Parte de los problemas actuales vienen de origen, de cuando se construyó el templo», expresa el encargado de la actual rehabilitación, el arquitecto diocesano, José Romero.

En la tarde de este lunes, la Domus Eclessiae de Ferrol acogió una reunión en la que estuvieron presentes todas las partes implicadas, entre otros, el obispo Luis Ángel de las Heras; los curas de la unidad pastoral del centro de la ciudad, que completan San Julián, Nuestra Señora del Carmen y Nuestra Señora del Socorro; el presidente de la Junta General de Cofradías, César Carreño; el presidente de la Cofradía de Dolores, Francisco Balseiro; y el arquitecto que ha estado realizando el seguimiento del estado del edificio, José Romero.

El traslado o no de los tronos se decidirá en base a un informe del corralón

Las obras de rehabilitación afectan directamente a la Cofradía de Dolores. Parte de sus imágenes se veneran en el interior del templo y varios de sus tronos están en el corralón anexo -el resto se encuentran en un bajo de la calle de la Iglesia-. En la reunión de este lunes no se llegó a una decisión acerca del traslado o no de los efectos de la corporación, a la espera de un informe del estado del corralón. En caso de que sea positivo, se llevaría a cabo únicamente el movimiento de las imágenes, mientras los tronos se quedarían donde están. Si el resultado es negativo, y esta es la opción preferida por la Diócesis, se transportaría todo a los templos cercanos.

El estudio del uso del corralón lo realizará el arquitecto diocesano y estará listo en unos diez días, cuando se elegirá una cosa u otra. A partir de ahí se tomarán las decisiones, que podrían afectar al lugar de inicio de sus procesiones, aunque sin mayor impacto. «No va a alterar a la Semana Santa. Si hay que hacer el traslado, es un ejercicio de responsabilidad llevarlo a cabo para evitar riesgos. Estamos a la espera del informe técnico. En cuanto lo tengamos, podremos tomar las medidas necesarias. Llamamos a la tranquilidad y agradecemos la responsabilidad de la Diócesis», expresa el presidente de la Junta General de Cofradías, César Carreño.

Más allá del informe, en este espacio anexo al templo están también previstos progresos. En la primera fase del proyecto se mejorarán los pluviales y en la segunda se hará un retranqueo de la puerta, con un perfeccionamiento del sistema de cierre.

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