«No se puede considerar cualquier mínima crítica al islam como islamofobia»

FERROL CIUDAD

Waleed Saleh Alkhalifa, profesor de Estudios Árabes en la Universidad Autónoma de Madrid, hablará mañana en Ferrol sobre religión y política en la Cátedra Jorge Juan

24 ene 2018 . Actualizado a las 10:45 h.

Mañana, jueves • Museo de Exponav (Ferrol) • 19.30 horas • entrada libre y gratuita •

«En el islam hace falta un nueva hermenéutica, un gran cambio de mentalidad». Lo dice con rotundidad Waleed Saleh (Iraq, 1951), profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid, quien mañana mismo participará en la Cátedra Jorge Juan de Ferrol con la charla ¿Qué es el islam político? realidades y ficciones. Será en la sala Carlos III de Exponav, en el edificio de Herrerías, a las 19.30 horas.

-¿Qué diferencia hay entre islam e islamismo?

-El islamismo o islam político defiende la unión entre la religión y la política. Rechaza la laicidad por representar justamente una idea contraria: la separación de la fe del Estado. Los defensores de esta supuesta unión no admiten que el islam es puramente un sistema espiritual y no político, en contra de las opiniones de la mayoría de los estudiosos. Es el islam de los ayatollas de Irán, que persigue a las mujeres porque no llevan pañuelo y ejecuta a los homosexuales. O el de al-Azhar, máxima autoridad del islam suní en Egipto, que defiende el repudio oral y protesta porque Túnez ha variado su código de familia, permitiendo que una mujer musulmana se case con un no musulmán. En cambio, el islam popular es el islam más sano y natural, practicado por millones de personas en el mundo como parte parte de su vida privada, de su cultura, sin pretensiones de usar su fe como arma arrojadiza contra los demás.

-¿Conocemos en Europa la diferencia entre uno y otro?

-Aunque cada vez se sabe más del islam, en Europa todavía se vive de espaldas a los países de mayoría musulmana. Hace falta un acercamiento de los pueblos y no es suficiente con organizar encuentros de «diálogos de religiones» para juntar a imanes, sacerdotes y rabinos que en el fondo piensan lo mismo. La injerencia de cualquier fe es una ficción, porque daña la fe y la política. Los pueblos estarán mejor cuando sepan separar su religión de la esfera pública. La religión debe permanecer en casa, en la mezquita, en la iglesia o en la sinagoga.

La religión debe permanecer en casa, en la mezquita, en la iglesia o en la sinagoga.

-¿Cómo han afectado los últimos atentados a la visión que tenemos en España del islam? ¿Se puede hablar ya de islamofobia?

-La influencia de estos atentados es nefasta para todos los que proceden de Oriente Medio y el Norte de África, sean musulmanes o no, creyentes, practicantes o no. Se ha visto cómo partidos de la ultra derecha europea han ido subiendo en Hungría, Polonia, Holanda... Y lo mismo ha pasado en EEUU con su presidente Trump, que utiliza esos ataques para cargar contra determinadas nacionalidades. Pero, por otro lado, no se puede considerar cualquier mínima crítica al islam como islamofobia. Hay mucho que criticar: el islam necesita una reforma profunda, una relectura de su historia y abrir las puertas a los vientos de la modernidad.

-Sorprende que jóvenes que viven en Europa se conviertan en terroristas y comentan atentados. ¿Se puede evitar este tipo de radicalización?

-No es fácil, pero sí se puede disminuir por medio de políticas sociales, policiales y controles desde la legalidad. El tema de los imanes ya lleva tiempo puesto en duda, porque algunos vienen a Europa llenos de prejuicios contra la sociedad que les acoge. Las autoridades competentes tienen la obligación de saber qué tipo de discurso se transmite en el sermón del viernes; así se puede al menos reducir el riesgo de atentados terroristas, aunque quizá no de forma definitiva. Siempre habrá jóvenes que les atraerá la aventura nacida de una religión o no. El abrazar un arma, tener un sueldo y vivir en una supuesta comunidad con relaciones «fraternales» son factores atractivos para algunos jóvenes que muchas veces no saben lo más elemental del islam.