Abarrote en la feria de noviembre

Los puestos llenaron la vía, desde la plaza de Galicia hasta el muelle, y los vecinos salieron animados por el sol, unos en busca de chollos y otros solo para curiosear


FERROL / LA VOZ

En la feria mensual de Ferrol -«que nunca baja del 15 ni sube del 21», como se apresuran a explicar los vecinos- cabe todo. Nueces del país a tres euros, cuchillería de Taramundi y sábanas bajeras ajustables de algodón 100 %, libros de Tolkien, Stephen King y Unamuno, y hasta una Historia de España y de la Civilización Española, de C. Pérez Bustamante. Frente a los discos de Elvis y Nana Mouskouri se apilaban taladros, altavoces y freidoras, todo de segunda mano.

Los vecinos, de la ciudad y de otros municipios, abarrotaron el mercado de noviembre, atestado de puestos, desde la plaza de Galicia hasta el muelle. «Todo depende del tiempo y hoy es inmejorable», comentaba Lourdes, mientras intentaba hacerse un hueco entre la multitud que transitaba por el espacio central. El mayor atasco se registró frente a la puerta del mercado de A Magdalena y las colas se eternizaron en el puesto de quesos y embutidos. «¿Y estos zapatos tan monos a cómo van?», preguntaba una mujer. El precio, 20 euros, se confudía con «los súper chollos» del expendedor de sudaderas, «todas a cinco euros». «Moita xente, pero pouco gasto», se lamentaba la churrera, de O Bertón. «Aquí mirar es casi imposible», se quejaba una madre sin intención de cumplir los deseos de su hija. Unos buscaban «el Black Friday del mercadillo» y otros se limitaban a curiosear, entre los aficionados a la numismática, las pilas de calzado o los calcetines de borrego, que ayer casi nadie quería llevarse. «Con este calor, ¿pa qué los quiero?».

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