Nueva vida para el mítico bar La Maña

El local que antaño servía bocadillos a los marineros del cuartel de instrucción reabrirá como una hamburguesería «selecta»

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Ferrol

Mientras la ruina sigue devorando muchos de sus edificios, Ferrol Vello se resiste a caer en brazos de la desidia y el abandono gracias a la reciente y vibrante actividad hostelera surgida a orillas de la calle San Francisco y, más recientemente, en torno a la Praza Vella, uno de los rincones más queridos -y al mismo tiempo, más degradados- del barrio portuario de la ciudad.

Primero abrió allí sus puertas la Tasca da Vella. Después le siguió los pasos la tapería Albahaca. Y, dentro de muy poco tiempo, un tercer negocio se sumará al escenario hostelero de la Praza Vella gracias a una iniciativa empresarial de Cristóbal Deza, un abogado ferrolano con despacho en el muelle, quien antes de las próximas Navidades tiene previsto reabrir allí el mítico bar La Maña, reconvertido, eso sí, en una hamburguesería «selecta», donde los emparedados se elaborarán solo con carne de vaca y ternera gallega, pan del país y aceite de oliva de virgen.

«Además, las hamburguesas las prepararemos aquí mismo, troceando la pieza entera de carne en la picadora, y el cocinado no será a la plancha, sino con carbón o leña», explica ilusionado Deza.

El letrado todavía mantiene intacta en la memoria como era La Maña de su juventud, cuando sus compañeros de mili en el cuartel de instrucción se reunían allí para tomar el bocadillo y otros muchos jóvenes acudían al local atraídos por las películas «picantes» que de vez en cuando ponían los dueños en el televisor.

Los ochenta y los noventa fueron años de mucho trabajo en el bar, pero, luego, con la supresión de la mili y el progresivo deterioro del barrio, la clientela cayó en picado. Y entonces llegó el declive y más tarde el cierre de un bar que ahora Deza quiere resucitar con una propuesta que cree que despertará la curiosidad de autóctonos y foráneos. «Puede parecer mentira, pero hay mucha gente que hizo aquí el servicio militar y ahora regresa a la ciudad para hacer turismo y enseñar a sus hijos los sitios a los que solía ir con sus compañeros de la mili. Yo me he topado con muchas de esas personas y siempre preguntan por La Maña».

«Quise conservar su nombre porque fue un clásico del barrio»

La Maña debe su nombre a su anterior responsable, Piedad Cisneros, de origen aragonés

El bar La Maña comenzó a funcionar en Ferrol Vello a finales de la década de los setenta de la mano de Amadeo Orjales y Piedad Cisneros, una castellana de Soria criada en Aragón a la que debe su nombre el establecimiento. Quienes la trataron recuerdan que era muy testaruda y por eso resistió al frente del bar hasta hace relativamente poco. Hoy vive en una residencia de ancianos y Cristóbal Deza espera contar con ella el día que La Maña reabra sus puertas. «Está invitada, faltaría más», anota el abogado al tiempo que explica que decidió conservar el nombre original del bar porque «fue un clásico del barrio y ese es un valor que hay que mantener». Tras la apertura del local, a la Praza Vella aún le quedarán varias cuentas pendientes, entre ellas la rehabilitación de la casa de Carballo Calero -cuyo proyecto presentará el Concello a un concurso europeo- y la demolición del edificio situado justo entre ese inmueble y La Maña, sobre el que pesa una orden de derribo.

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