El «Chilreu», el único buque del Arsenal con billete al desguace

El patrullero fue dado de baja en junio del 2012 y se estima que podría ser subastado al fin el próximo año

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FERROL

En el último lustro se sucedieron más despedidas que bienvenidas en el Arsenal de Ferrol. Desde fragatas, como la Baleares, la Asturias o la Extremadura, hasta el portaviones Príncipe de Asturias, el último en decir adiós el pasado mes de agosto. En este momento, hay un único superviviente al desguace en los muelles castrenses: el patrullero Chilreu, que causó baja en la Armada el 29 de junio del 2012 y desde entonces ha permanecido en las instalaciones militares.

De todos los buques que se encuentran en este momento en el Arsenal, el Chilreu es el único que no se usa, tal y como confirman a La Voz fuentes de Defensa. Aunque tiene un buen aspecto, sí que es cierto que los bajos de la unidad están cada vez más oxidados. El patrullero fue botado el 2 de mayo de 1988 y entró en servicio el 10 de marzo de 1992. Tiene, por lo tanto, casi tres décadas de existencia. En el acto en el que pasó a mejor vida hace cinco años, el entonces almirante jefe del Arsenal, Francisco José Cortés Uría, desconocía su suerte, aunque sí acertó al decir que el destino del barco sería acabar en el desguace. No obstante, estimó el período de permanencia en Ferrol «en unos meses», y ya han transcurrido casi 64.

Desde que fue dado de baja de la lista oficial de buques de la Armada, el Chilreu se encuentra pendiente del inicio del proceso de licitación para su venta por subasta pública. Se trata de un procedimiento que requiere, en primer lugar, de la aprobación de la orden de inicio por parte de la Junta Secundaria de Enajenaciones y Liquidadora de Material de la Armada y, posteriormente, de la tramitación del correspondiente expediente de subasta. Se estima que todo este proceso, según trasladan desde Defensa, finalizará a lo largo del próximo año, el 2018.

De llegar a ese punto, con el que el patrullero se despediría de Ferrol, el Arsenal tendría el cien por cien de sus unidades en funcionamiento por primera vez en mucho tiempo. Al igual que ocurrió con el portaviones, la salida del Chilreu dejaría un hueco en el lugar que ocupa en los muelles y esto facilitaría la labor de los prácticos militares, sobre todo a lo hora de mover las fragatas. 

El «Arnomendi», un gemelo

El patrullero da nombre a una clase compuesta, además de por él, por otros tres buques semejantes: el Alborán (P-62), el Arnomendi (P-63) y el Tarifa (P-64). El segundo de ellos tuvo su base en Cartagena hasta junio del 2012, cuando fue trasladado a Ferrol. En servicio desde el 2000, el Arnomendi es muy semejante al Chilreu y lleva a cabo misiones muy parecidas a las que efectuó el P-61: ejercer el control del espacio marítimo, prestar asistencia en el mar a la flota pesquera, realizar operaciones de búsqueda y salvamento o efectuar presencia naval en zonas distantes y durante períodos prolongados.

Como destacó el que era el almirante de la Flota el día de su baja, Santiago Bolívar, el Chilreu «representó a la perfección la unión de la gente del mar, de la pesca y de la Armada». Ahora, su adiós definitivo parece cercano.

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