El campus mira a Latinoamérica

La campaña de internacionalización llevada a cabo por la UDC al otro lado del oceáno comienza a dar sus frutos con el aumento de alumnos con acento iberoamericano


la voz

Hace ya tiempo que la Universidade da Coruña (UDC) se marcó el reto de internacionalizar sus aulas. Y, entre todos los lugares del mundo en los que ha echado el anzuelo para «pescar» alumnos, Latinoamérica ocupa un lugar «preferente». Prueba de ello es el reciente convenio de colaboración suscrito con la Universidad Área de Andina, de Colombia, y la campaña de «internacionalización» llevada a cabo el curso pasado en este país sudamericano por una delegación de representantes del llamado Campus Industrial de Ferrol.

Desde entonces, la UDC cuenta en Colombia con «representantes» que se ocupan de promocionar sus titulaciones entre los jóvenes de esa nación, pero también en otros países latinoamericanos como Guatemala, Costa Rica o Ecuador. Según explica la vicerrectora de Ferrol, Araceli Torres, el objetivo no se centra solo en atraer a estudiantes para realizar estancias temporales, sino también -y sobre todo- de captar a estudiantes «permanentes» que quieran cursar en Ferrol la carrera entera o diferentes estudios de posgrado. «¿Por qué Latinoamérica? Evidente por la lengua, por los lazos históricos que nos unen y porque son países con necesidades educativas a las que nosotros podemos dar respuesta, sobre todo en lo que se refiere a estudios de máster o doctorado», anota Torres.

Los primeros frutos de todos esos contactos se han notado ya en las aulas de las escuelas y facultades de Esteiro y Serantes, donde este curso el acento iberoamericano se ha intensificado. En la Facultade de Ciencias do Traballo han recalado nueve estudiantes procedentes de Colombia, Perú y República Dominicana para cursar los dos másteres que se imparten en el centro; en la Politécnica de Esteiro cuentan con un uruguayo y un ecuatoriano en Ingeniería Naval; y en la Politécnica de Serantes, donde ya se encuentran estudiando un buen puñado de venezolanos, acaba de comenzar sus clases de Ingeniería Electrónica un joven procedente de El Salvador. Y todo esto sin contar a los estudiantes latinoamericanos que cada año llegan al campus para realizar estancias temporales, de uno o dos semestres, a través de los llamados convenios bilaterales.

«Aquí el nivel académico es mejor y no hay inseguridad» 

La mexicana Samantha Espinoza y el salvadoreño Edwin Ariel Figueroa son dos de los estudiantes latinoamericanos que acaban de comenzar el curso en el campus de Ferrol. Ambos estudian en la Politécnica de Serantes, pero sus miras en esta escuela son bien distintas: mientras Samantha realizará una estancia de seis meses gracias a un convenio bilateral suscrito entre su universidad y la UDC, Edwin se acaba de matricular en Ingeniería Electrónica y planea cursar toda la carrera en Ferrol con un beca que le ha concedido su país.

Este brillante estudiante, que en El Salvador formaba parte de un programa para jóvenes sobresalientes por sus excelentes calificaciones, empezó a estudiar Químicas en su país, pero la carrera le pareció poco «desafiante» y por eso decidió cambiarse a Ingeniería. «Un agente de colocación de mi país me recomendó venir a estudiar Europa, me habló de esta universidad... Y me convenció», comenta Edwin al tiempo que explica que se decantó por Ingeniería Electrónica por su estrecha relación con la Mecatrónica, una disciplina que le apasiona.

Además de probar la experiencia de vivir en el extranjero, este salvadoreño confiesa que hubo otras razones que le animaron a hacer las maletas: «Para empezar, tengo claro que en toda Europa el nivel académico es superior al de mi país, y además, en España no hay los problemas sociales ni de inseguridad que sufrimos allá». ¿Qué espera llevarse de su experiencia en Galicia? «Lo que quiero es aprender mucho, tanto de la carrera como del sistema educativo, de las nuevas aplicaciones tecnológicas... Y después llevarme todo ese conocimiento a El Salvador para ayudar en lo que pueda a mi país».

En el caso de Samantha, las motivaciones fueron otras. Esta joven de 21 años que estudia cuarto de Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Baja California, en la ciudad de Mexicali, decidió venir a Ferrol por solo seis meses, para «conocer mundo» y atraída por la asignatura de Instalaciones de Energías Renovables, una materia a la que no tiene acceso en México.

Aunque apenas lleva una semana de clases en Serantes, Samantha ya nota algunas diferencias con respeto a su país. Le llama la atención que a los profesores se les trate de tú en vez de usted y también que solo haya un examen al final del semestre, cuando en Mexicali se somete a pruebas cada dos meses. «Además -añade-, me gustan mucho las clases, porque son muy prácticas y aquí se dedica más tiempo a la parte de laboratorio».

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