Con la música clásica a la playa

Tras dirigir la Filarmónica de Ferrol, De la Peña funda la Rías Baixas para poner banda sonora al verano

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pontevedra

Adolfo no toca ningún instrumento, pero le gusta llevar la música a todas partes. Se declara un melómano sin remisión. Es por este amor por la armonía por el que pasó muchos años al frente de la Sociedad Filarmónica de Ferrol. Casi todo el tiempo que vivió allí. Pero hace unos años que decidió regresar a Santiago de Compostela. Por nada en particular. Su padre le dejó una casa que cuidar, en pleno Casal da Horta, en Vista Alegre, y dice que se siente más cómodo en ella. No tiene obligaciones laborales que le fuercen a residir en una ciudad o en otra, y es en su pequeño refugio compostelano en el que más inspira.

Al menos, a juzgar por sus últimos dos libros. Porque Adolfo de la Peña es escritor. Ha dedicado los últimos meses de su trayectoria profesional a plasmar en letras sus Paseos por Santiago. Antes de eso había hecho algo parecido con el Pazo de Fefiñáns. Adolfo no presume. Dice que el de Cambados lo hizo porque conoce a «la gente que lo lleva ahora», y habla de su pequeño tesoro arquitectónico de Casal da Horta con sencillez. También de su vocación con las letras. E incluso de su nuevo proyecto musical.

Se coloca en un segundo plano cuando habla de la Sociedad Filarmónica Rías Baixas. Habla de su objetivo, de su proyecto, de su deseo, pero apenas de su participación en todos ellos. En parte porque no está solo en ello. Junto a él, Grigori Nedobora Karasyk y Vera Ivanova Karpova, dos músicos (ellos sí) rusos, acaban de embarcarse en una aventura que tan solo tiene como misión llevar la música clásica al verano. Al de Rías Baixas, como su nombre indica, para empezar, pero no descartan ir ampliando horizontes para, en un futuro a no muy largo plazo, poder tener todo Galicia como escenario. Por el momento, cuentan con 28 socios colabores y nueve músicos fijos, de los que varios forman parte de la Real Filharmonía de Galicia. De ahí que parte de los ensayos se hagan en Santiago.

Sanxenxo, para empezar

Nebodora, violinista, actúa como secretario de la entidad; e Ivanova como tesorera, para intentar evitar que la interrupción de la programación festiva en las grandes ciudades no beneficie, al menos, a aquellas más pequeñas que absorben toda la población durante el verano. En las localidades de costa apenas hay conciertos de composiciones clásicas. Sanxenxo, sin ir más lejos, que quintuplica su población durante los meses de julio y agosto, pasando a convertirse en la ciudad más grande de Galicia, la oferta es, según De la Peña «escasa o nula». Apenas algún recital durante las fiestas patronales o fechas señaladas, pero nada más.

Por esa razón han decidido empezar por la villa de Silgar. Allí, en su auditorio municipal, pondrán a prueba su nuevo proyecto. Lo harán a través de tres conciertos, el primero de los cuales tendrá lugar el próximo lunes a partir de las 21 horas. Cada una de estas tres citas contará con personalidad propia: el primero estará integrado por Las Cuatro Estaciones de Vivaldi y Piazzola y dirigido por Nebodora. Será un cuarteto de cuarto formado el amparo de la Real Filharmonía de Galicia, Ad Libitum Strings el que interprete estas piezas, accesibles a todo el mundo, y alabada tanto por legos como expertos en la materia.

El segundo, que tendrá lugar el lunes siguiente en el mismo lugar y a la misma hora, consistirá en un recital de chelo y piano de Oleg Kogan e Ilona Timchenko, quienes interpretarán piezas de Bach, Beethoven, Ravel y Tchaikovsky.

El tercer concierto del verano tendrá las mismas coordenadas y situación en el calendario (en este caso será el lunes 28), pero tiene un objetivo bien marcado: dar a conocer -y, de paso, una oportunidad-, a las promesas gallegas. La Gala de Jóvenes Talentos, que estarán acompañados al piano por V. Baryliak y O. Totkalova, repasará varias obras de Saint-Saëns, Tchaikovsky, Schumann, Bach, Wieniavsky, Cassadó, Schostakovich y Sarasate.

Y entonces, a De la Peña se le escapa que está contento porque acaba de obtener una victoria en un torneo de ajedrez. Entonces, ¿es profesional del ajedrez? «No, solo aficionado», dice. ¿Pero juega bien, no? «Bueno, sí», confiesa, y rápidamente cambia de tema y regresa a la recién creada sociedad. Y, a pesar de su melomanía, reconoce que su compositor favorito es Mozart, porque «tiene dos niveles de lectura. Lanza un mensaje trascendente, se eleva un poco de lo humano». Dice, intentando explicar con palabras algo que nadie ha podido contar a lo largo de los siglos.

Parte de sus nueve músicos fijos forman parte de la Real Filharmonía de Galicia

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