Urbanizaciones de lujo sumidas en el abandono

La maleza y el vandalismo se adueñan de grandes proyectos urbanísticos, que preveían viviendas de calidad en la comarca de Ferrol y que al final se han convertido en vestigios de la crisis del ladrillo


Ferrol

La llamada crisis del ladrillo dejó tras de sí un reguero de esqueletos de hormigón, viviendas inacabadas y otras que podrían ser aptas para vivir, pero que pasaron a manos de los bancos y el abandono se ha cebado en ellas. Hay muchos casos particulares, pero las que más llaman la atención son las urbanizaciones que en su día se vendieron como zonas residenciales de lujo, que ahora se consumen entre la maleza, convirtiéndose en objetivo del robo de materiales y el vandalismo.

Es el caso de una gran urbanización programada para la zona de A Cabana, en Ferrol, que incluía 18 chalés unifamiliares y 12 adosados, con piscina comunitaria incluida.

El proyecto, que se dio a conocer en junio del 2004, contemplaba una jardín público de 2.200 metros cuadrados y un paseo con zonas de juegos infantiles. A día de hoy, lo que se puede encontrar en esa zona son una veintena de viviendas que, supuestamente, estaban casi finalizadas, pero que con el paso del tiempo fueron desprovistas de la mayoría de los materiales, como se deduce de la gran cantidad de cristales rotos en su entorno, así como de las puertas y piezas de baño arrancadas, todo ello cubierto por una frondosa maleza.

Y si de maleza se trata, en el caso de Ciudad Jardín, los chalés no vendidos, que son la mayoría, y cuyas hipotecas tiene el conocido como banco malo, el Sareb, se llevan la palma.

Hierbas, arbustos e incluso tojos envuelven literalmente tanto las viviendas unifamiliares como los 17 adosados, con el agravante de que en el caso de estos últimos fueron pasto del vandalismo y no queda ni una sola puerta o ventana en pie.

La presencia de okupas a lo largo del tiempo en estos edificios es más que evidente, por la presencia de colchones, sofás desvencijados, restos de comida, huellas de pequeñas fogatas, botellas y montones de ropa.

La urbanización Ciudad Jardín está situada a un paso del Centro Comercial Ferrol y en la parte trasera del Hospital Arquitecto Marcide. Aún estando en el extrarradio, su comunicación con el centro de la ciudad es inmejorable, tanto por la carretera de Catabois como por la FE-13, pero el proyecto no llegó a su fin, porque la promotora, Proyecto Ciudad Jardín, filial de Coinasa, fue a la quiebra. Una parte de los chalés se vendió y está habitada, pero sus moradores se enfrentaron a problemas como la falta de iluminación pública, que les costó muchas movilizaciones, y todavía siguen lidiando con otros como consecuencia de que los viales aún no fueron entregados al Concello de Ferrol.

Otra urbanización truncada, por el momento, es la que se asienta en la misma entrada de la villa de Ares. Es la denominada Urbanización Las Anclas, conformada por 98 viviendas y 24 locales para oficinas. La promotora es Concreto 2000 y, en este caso, la paralización en la que se encuentra desde hace unos siete años es debido a un expediente de infracción urbanística abierto por el Concello de Ares, por no ajustarse a la licencia concedida.

Tras una inspección municipal se observaron irregularidades de diferente tipo y se paralizaron las obras, concediendo un plazo a la empresa para que rectificase lo que no se ajustaba a la licencia municipal, estableciendo un plazo para ello, que se incumplió. Después vino la crisis del ladrillo y la urbanización se quedó como estaba y así continúa hoy en día.

Otras promociones de menor envergadura que se quedaron en simples estructuras

C.López

En Narón hay un grupo de siete chalés sin terminar que están en manos de la Sareb

Entre las construcción inacabadas que hay en la comarca figura un edificio de varias plantas situado en Piñeiros (Narón), con fachada a la carretera de Castilla, que consiste en una simple armazón que está en stand by desde hace más de diez años. En este mismo municipio llama la atención el grupo de siete chalés a medio terminar que están ubicados en la parroquia de Castro, para los que se concedió licencia en 2006 y que ahora la mayoría de ellos están en manos del banco malo.

En Valdoviño hay otro grupo de chalés promovidos por una cooperativa de trabajadores de Navantia que quedaron a medio construir hace unos veinte años entre Pantín y Vilarrube.

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