El destierro de Franco cumple 15 años

La estatua ecuestre dijo adiós a la plaza de España y ahora se mantiene oculta


Ferrol

Una noche como la de hoy Ferrol escribió una de las páginas más recordadas de su historia. Hace quince años, en una velada calurosa que se inició a las 23.00 horas del 4 de julio de 2002 y no culminó hasta la madrugada los ferrolanos dijeron adiós a todo un símbolo: la estatua ecuestre del dictador Francisco Franco, que durante más de tres décadas había presidido la plaza de España y, por extensión, la entrada a la ciudad. Hubo fuegos, se descorcharon botellas de champán y música de gaitas para acompañar al destierro un conjunto escultórico enjaulado para su traslado al que algunos nostálgicos dedicaron también algunas lágrimas. Pero sin incidentes.

El penúltimo de los viajes que llevarían al caballo y a su jinete hasta el Arsenal Militar con multitudinario recorrido previo por Rochel, Españoleto, Esteiro y las instalaciones del entonces astillero Izar, seguido de cerca por miles de personas. Porque aunque esa ruta sí consiguió retirar a Franco de la circulación, lo aparcó temporalmente en el patio de Herrerías. Se convirtió entonces en el objetivo de cámaras y curiosos, atraídos por el revuelo de una noche histórica en Ferrol. Y allí permaneció hasta el que, por el momento, fue su último viaje. Fue el 18 de marzo de 2010 para dar cumplimiento a la Ley de la Memoria Histórica y la supresión de símbolos franquistas.

El último viaje

La estatua ecuestre volvió a subirse a su armazón y el conjunto de doce toneladas de peso fue trasladado hasta las dependencias de las instalaciones de repuestos que la Armada tiene entre Esteiro y Caranza, donde quedó arrinconado. Allí permanece en la actualidad, con el único cambio del método para garantizar que quede oculto: si inicialmente se cubrió la estructura con unas lonas -que no evitaron en algún momento quedasen a la vista los cuartos traseros del animal-, en los últimos meses se ha cambiado ese material por un cierre más estable de chapas metálicas.

Ferrol no ha olvidado aquella histórica noche. De hecho, el reciente debate plenario a cuenta del intento de cambio de nombre de la plaza de España sacó a colación el tema de la estatua de Franco, la figura de bronce más polémica de su historia, fundida en Bazán en 1967 y pagada mediante una cuestación popular que reunió 2,6 millones de pesetas, incluida la aportación de bancos y Ayuntamiento, que concedió una subvención de 1,3.

«Adiantámonos cinco anos á Lei de Memoria Histórica»

R.P.P.

Xaime Bello, alcalde de Ferrol en 2002, lembra aquela noite como «de alegría cívica»

Se hai un nome vencellado ao da retirada da estatua do ditador da praza de España ese é o de Xaime Bello, o alcalde que estaba á fronte do Concello naquel 2002, pero que renega do protagonismo: «Non foi unha decisión individual, senón colectiva da corporación», defendía onte.

 

-¿Por que se tomou a decisión de retirar a estatua?

-Quero desmontar que non houbo ningunha artimaña. Formaba parte do proxecto para crear un aparcadoiro no subsolo e a remodelación da superficie, que figuraba no noso programa electoral. Houbo un concurso e fíxose con luz e taquígrafos. E iso incluía a retirada dun símbolo franquista que presidía de maneira inxustificada a entrada á cidade dende había 35 anos. Adiantámonos cinco anos á Lei da Memoria Histórica.

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