Un Ferrol que sufre sin merecerlo

FERROL CIUDAD

25 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Ferrol no tiene la culpa de esto. Ferrol es una ciudad rica en pluralidad ideológica, abierta y acostumbrada desde hace muchos años al debate y el contraste de ideas y posicionamientos políticos. Puede dar muchas lecciones sobre eso. Ferrol es una ciudad en la que el diálogo entre polos opuestos ha sido, es y será una constante. Nadie le tiene que dar lecciones de nada a una población tan capaz de soportar crisis como de asombrar al mundo con sus astilleros, por poner solo un ejemplo.

Ferrol y sus ciudadanos no tienen la culpa de que la situación en la que se encuentra el Ayuntamiento sea tan insólita como esperpéntica. El cada vez más exiguo gobierno ha demostrado en dos años que de todo lo dicho en aquel pleno de toma de posesión de Jorge Suárez como alcalde la práctica totalidad del discurso se ha quedado en nada. Porque el movimiento se demuestra andando. Y en Ferrol el gobierno está parado. Observa impertérrito cómo las crisis internas se suceden una detrás de otra mientras pasan los días y caen longanizas, repartiéndose entre unos pocos ediles áreas y más áreas que darían, cada una de ellas, muchísimo que hacer a un solo concejal. La oposición, mientras tanto, juega a desgastar y desgastar. Algo que tampoco beneficia a la ciudadanía. La responsabilidad máxima, en todo caso, es de los que mandan. Y los que mandan tienen obligaciones. Deberes que cumplir en respuesta a la confianza que se depositó en ellos. Pero los deberes no se están haciendo. Y Ferrol no tiene la culpa. Solo padece los golpes del ring que es el pleno. Allá cada cual con su conciencia. Lo único cierto es que Ferrol está sufriendo. Y que no lo merece.