Homenaje a los 45 trabajadores que colgaron la bata blanca

El área sanitaria despide a los médicos, celadores, o enfermeros que se jubilaron en el 2016

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Ferrol

La mayoría llevaba más de dos décadas acudiendo a algún espacio del área sanitaria a trabajar cada día, pero los 45 dejaron de hacerlo a lo largo del 2016 cuando les llegó la jubilación. «No voy a reconocer que no tiene sus ventajas, nunca cuentas con el retiro hasta que te llega el día», confesó en el acto celebrado ayer el médico José Pedrouzo Bardelas, que definió su vida actual como unas «vacaciones que no se acaban».

Como él no pocos trabajadores se sinceraron antes y después de un encuentro que contó con la presencia del conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, y del gerente del área sanitaria, Ángel Facio, además de muchos compañeros. «Es que yo estaba muy bien en Serantes y es normal que se eche de menos, pero yo recomiendo que la gente se anote al Inserso y haga cosas», explicaba un médico de familia que ocupa su tiempo en viajes y en política (tomó posesión a finales del 2015 tras la marcha del exalcalde popular José Manuel Rey Varela a la Consellería).

40 años de telefonista

Dolores Ferreiro López aprobó una oposición en el año 1976 y se quedó con una de las cinco vacantes de telefonista que se ofertaban. «Entonces había tres reservadas para minusválidos y ahora yo tengo un grado alto de minusvalía, así es la vida», sentenciaba una mujer muy alegre a pesar de su esclerosis múltiple.

Ella sigue visitando el Arquitecto Marcide muy a menudo, pero reconoce que sus revisiones médicas ya son como acudir a una casa amiga: «Me atiende todo el mundo estupendamente, he dejado muchos amigos, muy buenos, me gusta venir», cuenta una mujer de Viveiro que ha cogido millones de llamadas en el Marcide a lo largo de 40 años de vida laboral. No recuerda ninguna como especialmente complicada, como tampoco todos los cambios con los que ha ido lidiando: «Es que a mí me encantaba trabajar y hablar con la gente».

Junto a Dolores otra telefonista que cuelga la bata blanca, además de trece especialistas, catorce enfermeros, un técnico de laboratorio, siete celadores, tres pinches de cocina, tres auxiliares administrativos y una trabajadora social. Para la gran mayoría el Marcide ha crecido en cantidad y en calidad. «Cuando llegué a Ferrol, en el año 81, quería quedarme un año y estuve 36 años», contaba un médico que reconocía que en esa época las pruebas que se hacían eran placas y poco más, pero la «calidad humana siempre ha sido de primera» y por eso siguió enlazando año tras año hasta que se asentó en Ferrol.

El conselleiro y el gerente del CHUF agradecieron tanta ilusión y aseguraron que la especialidad más importante que se ofrece en Ferrol es la dedicación de unos sanitarios que dejan su jornada laboral, pero a los que se seguirá abriendo el hospital como si fuera su casa.

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