Una línea a la espera de reanimación

La mayor demanda de los viajeros es que el bus urbano llegue hasta el Hospital Naval


Ferrol

Llegar en bus hasta la zona de los hospitales ferrolanos no es tarea fácil. Por cuestión horaria, para los vecinos de la zona rural es, simplemente, misión imposible llegar a tiempo para hacer unos sencillos análisis. Y los de la urbana tampoco lo tienen fácil. Lo más asequible es hacerlo cogiendo la línea 1-B, la que más servicios ofrece -uno cada treinta minutos los días laborables, pero solo uno cada hora los sábados por la tarde y los domingos- y que se considera una de las más rentables de todo el mapa de la compañía Tranvías del Ferrol. Hasta allí llega también otra línea más lenta, la 3, con muchos menos trayectos y prácticamente inexistente los fines de semana.

Hacemos el experimento. Saliendo en coche desde la plaza de Galicia hasta el Marcide el trayecto apenas lleva ocho minutos, menos de uno más al Naval. En transporte público, prácticamente se triplica. Tras recorrer la carretera de Castilla y Santa Icía, en un continuo subir y bajar de gente, el bus urbano 1-B desembarca a media mañana a 26 viajeros en la marquesina del Marcide, tras una ruta de 26 minutos y 45 segundos. Ir del Hospital Naval a la plaza de Galicia lleva exactamente veinte con la línea de Monbus, la gran desconocida por falta de información, una concesión que forma parte de las que renunciará.

Pero más que los tiempos, que son razonables, lo que disuade a los potenciales pasajeros es la falta de información sobre rutas, frecuencias y horarios de paso, especialmente cuando se trata de cuestiones sanitarias. Tranvías del Ferrol ha dado un paso adelante y reduce la incertidumbre a través de la aplicación Moovit, que permite consultar líneas y horarios en el móvil. Y tras la activación hace unos meses de los GPS instalados en cada autobús, también conocer el tiempo estimado de llegada a cada parada. E incluso, que te avise de cuándo hay que bajar. Pero con un pasaje en ocasiones de avanzada edad, esta opción no resulta muy útil. Además, una vez allí es necesario cubrir a pie los 600 metros que quedan hasta el Naval, unos cinco minutos y medio a pie a paso normal. Por eso, la mayor demanda de los usuarios es que se extienda el trazado de la línea hasta un centro hospitalario que aloja varias especialidades, buena parte de las consultas externas y plantas de ingreso. 

Falta de información

Al Naval llega un bus, pero es un servicio que pocos usuarios conocen. En parte, por la falta de información. Es la línea Ferrol-San Mateo de Monbus. Sus horarios no se pueden consultar por Internet. Y por teléfono, se dan algunos contradictorios según a qué número se llame o en qué día, además de no concretar horarios de paso ni trazados. Por no haber, no hay ni parada señalizada. Ni horarios, que, sin embargo, sí están colgados en la parada del Marcide, aunque sean del 2010. Hay una marquesina engañosa frente a la entrada del Naval que solo sirve para exhibir publicidad, porque por allí no pasa el bus. Esperamos en la carretera el que sale de San Mateo a las 10.00. Pasa veinte minutos después, pero procedente de Valdoviño. «Dependiendo del horario, sale de un sitio o del otro», aclara una viajera experimentada. A bordo, viajan pasajeros como Diego Lago. Lo usa para ir de San Mateo al trabajo, ahora que está sin carné. «Para lo que yo lo uso, a mí los horarios me valen. El problema es por las tardes y para la gente que lo necesita para venir a los hospitales».

La desconexión del Naval obedece a un problema de concesiones. La renuncia de Monbus, que dejará el servicio en agosto, abre la puerta a una solución.

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