Buque «Príncipe de Asturias»

¿Sabías que hubo un trasatlántico español que corrió la misma mala suerte que el famoso Titanic?


El trasatlántico Príncipe de Asturias, construido en Escocia y considerado en su tiempo como el «buque insignia» de la Marina Mercante Española -propiedad de la prestigiosa Compañía Naviera Pinillos-, se hundió en pocos minutos, al igual que el famoso Titanic (15 de abril de 1912), hace ya más de un siglo, lo que ocurrió en su caso en la madrugada del 5 de marzo de 1916.

Esta terrible tragedia acaeció en esa fecha durante la Primera Guerra Mundial, pero la misma no se debió a causas bélicas, sino a una brutal colisión en la mar tras chocar el barco contra los arrecifes de Punta Pirabura, próximos a la costa brasileña de puerto de Santos, cuando transportaba casi 600 personas a bordo (oficialmente 588), de las que sólo hubo 146 supervivientes (de ellos, 59 pasajeros y 87 miembros de su tripulación). Su nombre Príncipe de Asturias le vino dado en honor al príncipe Alfonso de Borbón y Battenberg (1907-1938), heredero de Alfonso XIII, cuyo trágico destino sería también una fatal premonición.

El Príncipe de Asturias era un gran buque correo de vapor que había sido botado tan solo dos años antes, el 30 de abril de 1914, en los Astilleros de Russell & Co., de Kingston Yard Port, en Glasgow. Era gemelo del vapor trasatlántico Infanta Isabel, también construido en el mismo astillero escocés, dos años antes, y de la misma Naviera Pinillos. Ambos eran auténticos palacios flotantes y similares en características de seguridad y doble capa de casco al famoso Titanic británico. El viaje inaugural del Príncipe de Asturias lo efectuó en agosto de 1914. En su última y fatídica singladura partió de Barcelona el 17 de febrero de 1916 con destino a Buenos Aires. Tras recalar en Valencia, Almería, Cádiz y Puerto de la Luz de Gran Canaria, el 4 de marzo se encontraba ya próximo al puerto de Santos en Brasil, cuando en la madrugada siguiente, con la mar muy picada, fuertes vientos del sudoeste y noche cerrada de niebla y lluvia, chocó contra los arrecifes de Punta Pirabura, abriendo su casco a la altura de la sala de máquinas, provocando la explosión de las mismas. La inundación inmediata escoró el buque hacia estribor y proa, inutilizando el suministro eléctrico por lo que no pudo enviar señal de socorro. El agua hirviente de las calderas abrasó y mató también a decenas de personas y en pocos minutos varias explosiones internas hundieron por completo el barco. Entre 200 y 300 personas perecieron contra las rocas o ahogados en la mar.

El naufragio del trasatlántico Príncipe de Asturias también causó pérdidas multimillonarias del valiosísimo cargamento que transportaba, entre otros, el Monumento a la República Argentina, una espectacular construcción de 20 estatuas y una estatua ecuestre del libertador José de San Martín, que era un regalo de la comunidad española residente en Argentina con motivo del Centenario de su Independencia. Hubo también admirables muestras de heroísmo de algunos de sus pasajeros que salvaron decenas de vidas de sus semejantes.

Así fue el triste final de la efímera vida del Titanic español, la mayor tragedia naval de la Marina Mercante española, en el Atlántico, hasta que sería superada por la del hundimiento del vapor Valbanera, en aguas cubanas el 10 de septiembre de 1919. Ven al Museo Naval de Ferrol y te contamos más cosas. Más información en la página web http:// armada.mde.es/museonavalferrol y en el correo electrónico museonavalferrol@fn.mde.es.

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