Raquel Ortega: «Los árbitros también somos humanos»

La colegiada ferrolana ha sido seleccionada como una de las aspirantes a la máxima división femenina


Ferrol

Dentro de dos semanas, los días 17 y 18 de junio, Raquel Ortega Orge (Ferrol, 1985) luchará en Madrid por una plaza en la Liga Iberdrola, la máxima división femenina. No será fácil, porque allí, además de otras tres gallegas, estarán las mejores árbitras de toda España. «Estoy poniendo todo de mi parte para conseguirlo», asegura. Por ello, entrena entre cinco y seis días a la semana, mientras también trabaja y cuida de su hija. Con sus palabras deja claro, sobre todo, que los árbitros son también «seres humanos y deportistas».

-¿Dónde empezó todo?

-A mí siempre me gustaron mucho los deportes en general. Practiqué fútbol desde muy pequeña, algo de baloncesto…, pero con el paso de los años, por el trabajo, fui dejando de lado los deportes de equipo. Lo del arbitraje surgió porque en mi grupo de amigos había afición y a mí me llamó la atención. Me animaron y empecé en el colegio de Ferrol. Como la acogida fue muy buena y siempre he tenido unos compañeros que me han apoyado mucho, supe muy pronto que se iba a convertir en una pasión.

-¿Recuerda su primer partido?

-Sí, eso nunca se olvida... [se ríe] Fue de línea en un infantil de liga gallega, en el campo de A Gándara. Y bueno, con los nervios típicos del primer día.

-Pero fue bien, ¿no?

-Sí, sí, la experiencia fue muy buena. Los primeros diez minutos te sientes algo desubicado, como pasa en cualquier cosa en la que nos iniciemos. Pero, con la ayuda de los compañeros, todo empezó rápido a salir bien.

-¿Conforme iban pasando los partidos le iba gustando más?

-Sí, sí. Desde muy pronto supe que iba a ser mi pasión. Incluso antes de empezar a arbitrar, solo con ver el ambiente del colegio, ya me atraía. Aquí somos una delegación pequeña, una gran familia y el ambiente es inmejorable. A medida que fueron pasando los partidos, cada vez me sentía más cómoda. Además, me lo tomé muy en serio desde el principio, me involucré al cien por cien. Todo lo preguntaba y todo lo quería saber.

-¿Qué opinan en sus círculos de su oficio?

-El arbitraje no es una profesión que suela agradar a la gente, porque normalmente somos los malos y no entienden que quieras dedicarte a esto. Pero bueno, al final todos lo respetaron y ahora me animan mucho cada día.

- ¿Se sufre más siendo árbitra que árbitro?

-Sinceramente, creo que sufrimos todos por igual. Tú sales al terreno de juego a querer hacerlo lo mejor posible, quieres irte satisfecha con el trabajo que has hecho y obviamente tomamos muchísimas decisiones en muy poco tiempo. Hay una jugada y tienes segundos para decidir si es falta, si no lo es, y muchísima gente no entiende que podamos cometer errores. Somos humanos y los cometemos, al igual que todos. Lo que intentamos es cometer los menos posibles, porque ninguno, es prácticamente imposible. Pero esas personas que no entienden que somos humanos, como ellos mismos o como los jugadores que fallan un penalti, te faltan al respeto seas chico o chica, porque critican a la figura del árbitro. Afortunadamente, son una minoría. Nosotros, simplemente, vamos, hacemos nuestro trabajo lo mejor que podemos y cuando volvemos a casa analizamos los fallos que tuvimos para no volver a cometerlos.

-¿La considera una profesión desagradecida?

Quizás en muchos aspectos, sí. Visto desde fuera parece desagradecida porque en un terreno de juego, lo hagas bien o mal, nadie te va a aplaudir, mientras a los futbolistas los apoyan en todo momento. Pero el arbitraje, desde dentro, tiene cosas muy positivas que solo los que lo ejercemos las sabemos apreciar. Es un mundo muy bonito, con compañerismo, viajes… Y también trae sus alegrías. Por ejemplo, la fase a la que voy a Madrid es una oportunidad increíble que solo está al alcance de los que hemos decidido apostar por esto.

«Estoy contenta de que haya más mujeres, hacen falta»

Cuando Raquel empezó a arbitrar, aunque antes habían ejercido otras, era la única árbitra en Ferrol. Con la llegada de tres nuevas este año, ahora son cuatro en la delegación. «Estamos muy contentos con ellas», resalta.

-Cada vez son más mujeres...

-Sí y estoy feliz de que sea así, porque hacen mucha falta. De hecho, animo a que vengan a todas las chicas a las que les guste el fútbol y quieran probar cosas nuevas. Las vamos a recibir muy bien y se van a sentir muy arropadas. No pierden nada.

-¿Por qué hacen falta más?

-Porque a día de hoy todavía hay bastante desigualdad entre el número de chicos y de chicas, creo que como en muchos ámbitos en los que las chicas somos un poco minoría. Además, con el avance de la Liga Iberdrola y tal y como está progresando el fútbol femenino, es muy interesante que cada vez haya más árbitras que puedan optar a esas plazas y puedan pitar esos partidos.

-¿Tiene referentes?

-En Ferrol tenemos la suerte de tener grandes árbitros y, sobre todo, grandes personas, como Ignacio y Javier Iglesias Villanueva. Javier es el director técnico de la escuela y es un ejemplo a seguir, por todos los años que lleva luchando por estar entre los mejores. Más allá de la Primera División también hay árbitros que son referentes por los años que llevan demostrando lo que valen.

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