Ferrol todavía asombra

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL CIUDAD

23 oct 2016 . Actualizado a las 04:00 h.

No hay nada como la frescura de miradas nuevas para replantear las cosas. Y la calma de las charlas serenas, sin altisonancias, para adquirir perspectiva. Resulta que hace bien poquito llegaron a Ferrol unas gentes gallegas que no conocían la ciudad. Gentes reflexivas, viajadas y sin clichés sobre el nuevo lugar. El que suscribe, más o menos como pudo, fue haciendo las labores de cicerone hasta que ya no hizo falta. Porque estos amigos ya iban preguntando, afinando el tiro, y olfateando la belleza. Y resulta que Ferrol todavía asombra. Y mucho. Claro que les llamó la atención el mal estado urbanístico de Ferrol Vello. Claro que les habían contando que aquí había, años ha, mucha más actividad en los astilleros. Sí, todo eso ya lo sabían. Pero lo bonito del asunto es que no dejaron de reparar en las raíces que todavía destilan algunas tabernas del muelle. En el fuerte aroma a éxito de otros negocios que se han abierto por esos lares. No se obcecaban con «lo mal que está todo», sino que veían en el cuidado y rehabilitación de esa parte de Ferrol una oportunidad de las buenas. Gustaron de los jardines de Herrera. Del paseo por A Magdalena, parando a cada momento para hacer fotos de puertas y galerías. De las playas, del salvaje encanto de A Frouxeira y la ermita de O Porto, de la gastronomía, de las gentes... Ferrol todavía asombra. Para bien. Conviene no olvidarlo.