«Con mi marcha de la Seoane no se solventa el problema, se acrecienta»

La salida «amistosa» está motivada por la «imposibilidad» de codirigir con Silvia Longueira y las «injerencias políticas»


A Coruña / La Voz

David Barro López (Ferrol, 1974) dejará de ser gerente de la Fundación Luis Seoane el próximo día 24. Esto anunciaba ayer a través de un comunicado en el que atribuía su decisión a la «imposibilidad de convivir compartiendo la dirección con la directora, Silvia Longueira». Otra de las razones de su salida, que no obstante califica como «amistosa», son las «injerencias políticas en los últimos meses por parte del presidente del Patronato [el concejal de culturas, José Manuel Sande], que encargó o autorizó a la directora una serie de actos y exposiciones sin la aprobación previa de los miembros del patronato y sin la aprobación del director gerente» y alude a la «pérdida de confianza en quien debería ser su principal interlocutor». El gobierno local negaba anoche «calquera inxerencia» en la Seoane.

-¿Por qué se marcha?

-Vine con la misión de ejecutar un proyecto y ahora no existe la posibilidad de armar un proyecto serio y acorde con lo que considero que debe ser la fundación.

-¿Le han ofrecido continuar?

-Sí, pero para mí lo importante no es el sueldo, ni ocupar una silla de dirección. La Fundación Luis Seoane es una institución imprescindible para Galicia, pero no solo no ha sabido regenerarse internamente sino que camina alarmantemente hacia lo contrario. El legado que custodia es importantísimo, su equipo es competente y profesional, el edificio, un lujo, pero vive una situación de malas prácticas desde el 2004 con la dirección de una persona que entra por imposición directa de un alcalde y se mantiene en el puesto por una serie encadenada de malas prácticas, entre otras cosas por realizar grabaciones no consentidas a los patronos vitalicios en sus espacios privados aprovechándose de su amistad y traicionándola. Esa acción, sucia y poco ética, permitió que un juez consagrara unos derechos laborales como si fuesen de una alta dirección, sin atender a los testimonios personales de los patronos, que sostuvieron unánimemente que no se trataba de un despido político, muy al contrario. Esa persona, además, es concejala, ha cobrado dos sueldos públicos de un mismo Ayuntamiento durante años y ahora, desde la oposición, es llave de gobierno del partido de sus propios jefes; más que una puerta giratoria parece un carrusel. Agradezco que me ofrezcan continuar desde el patronato, pero no puedo ser cómplice de todo esto.

-¿Dimitirá alguien del patronato?

-No creo. Me sorprendería.

-Usted fue elegido por el patronato, ¿no?

-Sí, tras un concurso público ante otros 37 candidatos. No deberían dimitir los patronos vitalicios y albaceas testamentarios, Xosé Díaz y Manolo Gallego, ya que tienen la obligación de custodiar el legado de Seoane y se han mantenido firmes para dar una solución a este problema.

-Tras la readmisión de Longueira, ¿era imposible la convivencia?

-Sí. Existe un informe profesional en el que, atendiendo a los estatutos de la fundación, al estatuto básico del empleado público y al estatuto de los trabajadores, se reconoce la compatibilidad de ambos cargos, respetando mi contrato de alta dirección y los derechos de dicha directora, contratada en régimen laboral común. Pero en la práctica la convivencia era imposible.

-¿Dice que el acuerdo de rescindir el contrato es amistoso?

-Mis palabras simplemente relatan la realidad de unos hechos o problemas que todavía deben de ser solucionados por el patronato. Por eso creo en la necesidad de hacer público este conflicto, aunque con mi marcha no se solventa el problema, se acrecienta. Pero, por supuesto, el acuerdo es amistoso y lo último que me gustaría es perjudicar económicamente a la Fundación Seoane.

La institución está en una «maltrecha situación económica»

La Fundación Luis Seoane tiene cinco empleados: el gerente que se marcha, David Barro; la directora, Silvia Longueira; y otras tres personas que realizan diversas labores. Barro alude en su comunicado a la «maltrecha situación económica» de la entidad, ya que, «además de estar abonando dos salarios de dirección, ha tenido que hacer frente al coste que supuso el despido nulo de la directora, una cantidad de 144.648 euros, además del coste de los abogados, que ha tenido que costearse con el dinero previsto para la programación, lo que hipoteca a la fundación, que ha necesitado hacer frente a un crédito el pasado mes de diciembre, devuelto en el mes de mayo». Barro lamenta asimismo, que, «lejos de ser apoyada la fundación con un dinero extra para suplir este problema, comenzó el año con un recorte económico por parte del Concello da Coruña». 

Longueira, directora en el 2004

Silvia Longueira fue directora de la fundación desde el 2004. Tres años más tarde se presentó a las elecciones municipales en las listas del PSOE, salió elegida y pasó a ser la concejala delegada de servicios sociales, así como la vicepresidenta del patronato de la fundación, cuya dirección asumió entonces Alberto Ruiz de Samaniego. Cuando en el 2011 el PP ganó las elecciones municipales, Longueira vuelve a la dirección de la Seoane, pasando a depender de la concejalía de cultura al mismo tiempo que ejerce como edila del PSOE en la oposición. Tras dos años en esa situación, el 21 de octubre del 2013, el gobierno local la cesa, ella lleva el asunto a los juzgados y el pasado 16 de febrero el Tribunal Supremo confirmó la sentencia que anulaba el despido y obligaba a su readmisión en la fundación en su antiguo puesto. Pero el patronato de la fundación ya había convocado un concurso público y elegido a Barro como nuevo gerente.

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