Vale. Las cosas de palacio van despacio, pero ya ha pasado un año desde que el gobierno local cambió de manos y continúa habiendo en la ciudad demasiados recintos sin uso. Los inquilinos del ejecutivo ferrolano ?Ferrol en Común y el PSOE? no ocultaron cuando concurrieron a la campaña su rechazo a obras ejecutadas por el Partido Popular como la pajarera del Cantón, el ascensor panorámico de la Cuesta de Mella o la pérgola de los jardines de Herrera. Pero esas obras están ejecutadas y han sido sufragadas con los recursos, entre otros, de todos los ferrolanos.
La rehabilitación del antiguo Hospicio, que puso en valor un inmueble estratégicamente situado en el centro de la ciudad y con grandes posibilidades, continúa desaprovechada. Es un edificio que acoge alguna que otra jornada pero al que no se le saca todo el rendimiento posible.
Los dos centros cívicos de los barrios de Canido y Ferrol Vello, construidos en los últimos años, también siguen sin abrir sus puertas para ser disfrutados por los vecinos, pese a la insistencia de las organizaciones sociales.
Distintos motivos se han argumentado desde las filas del gobierno local para explicar que todos estos contenedores continúen sin uso ?trámites burocráticos que salvar, y cambio de contenido de los proyectos, entre otros? pero ya se ha superado el plazo, en algunos casos, para aprovechar lo que tenemos. Porque mientras se dejan achatarrar algunas cosas, se pone en evidencia que por las rendijas del desinterés hacia esos proyectos a los que no se les tiene mucha simpatía se cuelan los vándalos, a los que no les duele el dinero de todos.