El alumno poco aplicado


Ferrol

Lo que les voy a contar les habrá pasado a muchos durante la etapa estudiantil. El curso se encuentra ya avanzado, y el alumno poco aplicado no ha pegado un palo al agua. Aunque se ponga las pilas a estas alturas del curso, las posibilidades de aprobar en junio se tornan complicadas, por no decir que imposibles. E incluso, la convocatoria de septiembre se presenta como una empresa harto difícil. Eso supondría estar encerrado todo el verano estudiando desde la mañana a la noche sin ver la luz del sol. No parece buen plan. Ya estamos a mayo, y nos ha pillado el toro. El alumno poco aplicado se convence a sí mismo y de paso a sus padres de que la mejor de las opciones no pasa por hacer un sprint final de estudio este curso, sino por centrarse en el curso que viene, y así poder presentar en el 2017 un trabajo serio, bien preparado, y en plazo. Tan en plazo que esté listo el primer día del curso próximo.

Pues esta misma filosofía parecen haberla adquirido los gobernantes municipales, que viendo la altura del año en la que estamos, y las recientes dimisiones de los concejales de Economía e Facenda y Promoción Económica, creen que sería más razonables terminar este año sin presupuestos municipales y centrarse en elaborar los del año que viene, que siguiendo el mismo propósito de autoconvencimiento del alumno poco aplicado, estarían listos el 1 de enero del próximo año. Osea los primeritos.

Quizás elaborar los presupuestos del 2016 a estas alturas del año -sobre todo si el proyecto económico es aún un papel en blanco-, es un trabajo duro, muy duro, que supondría un esfuerzo muy grande en los próximos meses. Quizás sea más fácil centrarse en los presupuestos del año que viene, tener más margen y no meterse un atracón de golpe.

Pero esa actitud, si finalmente se renuncia a elaborar el proyecto económico del 2016, no aporta muchos puntos a la hora de aprobar el primer año de gobierno, que se cumple en escasos días. Porque si los gobernantes municipales no han sido capaces en estos primeros doce meses al frente del ejecutivo local de elaborar unos presupuestos para Ferrol, teniendo en cuenta la necesidad de inversiones urgentes que tiene la ciudad, ¿por qué tenemos que creernos los ciudadanos que en los próximos meses sí trabajarán para elaborar las cuentas municipales, máxime cuando acaban de dimitir los dos concejales del área económica? ¿Por qué los ferrolanos han de confiar en que el próximo año sí habrá presupuesto si este año no han sido capaces de elaborarlo? Si hubiesen llegado al gobierno municipal hace dos meses, sería comprensible, pero un año después, no. Lo siento, un suspenso en toda regla.

Por Antía Urgorri crÓNICA

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