Bajando el tono


Ferrol

Ya no hay buzos protagonizando protestas en la plaza de Armas ni en la de España. Hemos dejado de ver las movilizaciones por las calles de Ferrol. Hay buenas perspectivas de lograr nuevos encargos para el sector naval de la ría, eso es indiscutible, pero pasan los meses, se acerca el verano, cuando habrá de entregarse el flotel de Pemex y las jackets de Iberdrola, y ya nada podrá evitar que se produzca otro hundimiento del empleo auxiliar en los astilleros de la ría. Las exigencias a la responsabilidad de los representantes políticos municipales y gallegos en el presente y futuro de unos astilleros que llegaron a emplear a cerca de 4.000 trabajadores auxiliares -ojo, ahora rondan los 1.500- han descendido muchos decibelios.

Mientras, las cuentas de Navantia han disparado las alarmas, con los mayores números rojos de su historia y ni los sindicatos ni la empresa dudan ya de la necesidad de negociar un plan con una obligada reestructuración.

Recientemente, dos ediles del PSOE se ausentan de un pleno en el momento en el que se aborda una moción sobre el posible contrato con Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas y la repercusión entre la representación de la plantilla es nula. Las condiciones laborales de los operarios auxiliares siguen deteriorándose, pero el tono reivindicativo ha descendido.

Cierto que la falta de un gobierno central dificulta las conversaciones sobre el futuro de una industria estratégica para el desarrollo de la comarca, pero el ejecutivo local parece haberse quedado tranquilo con la única interlocución de los representantes de los trabajadores. Y hay muchas más aristas que atender.

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