Google dedica su doodle a la inventora ferrolana del libro electrónico

La maestra Ángela Ruiz Robles patentó en 1949 un dispositivo mecánico precursor del e-book


Ferrol

Google dedica su doodle a la maestra ferrolana Ángela Ruiz Robles, la inventora del e-book. Así lo acredita el registro de un dispositivo que se adelantó casi en medio siglo a la creación de los libros electrónicos. La patente de invención se realizó en el 1949 y también el modelo de enciclopedia mecánica que se construyó, siguiendo sus indicaciones, en el Parque de Artillería de Ferrol.

Ángela Ruiz Robles (1895-1975) fue capaz de idear cómo serían pizarras digitales con varias décadas de antelación. Sus contemporáneos atestiguaron que era mente privilegiada y una profunda vocación por la pedagogía y la educación ideó el primer precedente del e-book con tres objetivos: aligerar el peso de las mochilas de los niños, hacer más atractivo el aprendizaje y adaptar la enseñanza al nivel de cada estudiante. Tomó forma en los talleres militares ferrolanos en una suerte de artefacto con carretes que en la década de los sesenta la prensa consideró que «rozaba el mundo de la abstracción». Se construyó con los materiales de entonces y por ello, consideran sus descendientes, no llegó a convertirse en libro electrónico. Constaba de dos partes: la primera, de conocimientos básicos: lectura, escritura, numeración y cálculo. Haciendo presión en abecedarios y números se formaban sílabas, palabras y lecciones. La segunda, funcionaba con bobinas, cada una dedicada a una materia. Todo bajo una lámina transparente e irrompible, con cristal de aumento. Y con luz, para que se pudiese leer en la oscuridad. Además, podía incorporar sonido con las explicaciones de cada tema. Todo en el tamaño de un libro, «de facilísimo manejo y peso insignificante», según describía la propia Ángela Ruiz Robles.

Hubo emprendedores norteamericanos que echaron el ojo al invento y se materializaron propuestas desde Washington para intentar comprarle la patente «Libros cuyo funcionamiento es mecánico, eléctrico y a presión de aire». Sin éxito. Doña Angelita, maestra en Mandiá, la escuela obrera y directora del colegio Ibáñez Martín, quería que el invento se quedase en Galicia y sobre todo, en su ciudad: Ferrol. 

El talento de Ángela Ruiz Robles, una de las pocas inventoras españolas de su época, se plasmó en doce obras científicas y su labor fue reconocida con la Cruz de Alfonso X el Sabio.

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