El problema de Ferrol es Juan Carlos I


Ferrol

El gran problema de Ferrol es el busto de Juan Carlos I. Una vez que el gobierno de Jorge Suárez y Beatriz Sestayo lo hagan desaparecer de la fachada de la consistorial, las condiciones de vida de los vecinos van a experimentar una notable mejoría. El parado se levantará y encontrará un puesto de trabajo. Ferrol Vello amanecerá, un vez desaparecida la pieza de bronce, totalmente rehabilitado. Las emergencias sociales habrán desaparecido. El Sánchez Aguilera lucirá brillante anuncinado el futuro del nuevo Ferrol. Habrá pedidos y pedidos a Navantia de países que encargarán buques de guerra bajo el compromiso de no usarlos. No se pisará en Ferroliño ni un solo bache. Se llegará a A Coruña en un tren bala. Y la plaza de Armas será una cosa loca, loca de bonita. Y eso, oiga, no sucedió antes porque el serio y pétreo rictus de Juan Carlos I estaba ahí. Como fisgando.

La ¿política? de gestos se agota. Ya no cuela. Más allá de la opinión que cada quien tenga al respecto de esta decisión de los inquilinos de Armas, lo preocupante es que pocas más se toman. Ni una cabalgata de Reyes se puede organizar sin que haya que montar, nunca mejor dicho, espectáculo. De rebote, la socialista Rosa Méndez la lía con otro busto, esta vez de un ministro franquista, y la culpa es del chachachá, de la incultura y de la tinta de los titulares ¿Hubo polémica intestina? Ella dice que no. Pero sí que la hubo. Igual no tiene el móvil del alcalde, o el del edil de Cultura, Suso Basterrechea. ¿Qué opinará del valor histórico y patrimonial de esta pieza, del Cabezón, su compañero, Enrique Barrera?

Lo dicho. Aquí se está quemando la pirotecnia en muy poquito tiempo para entretener al personal. Que si no se va a hacer evidente que no hay ni capacidad para pactar unos presupuestos. Que luego saldrán adelante o no en función de lo que decida el Bloque, partido que debería estar en la negociación. ¿O no? Pero improvisando, en fin, se vive mejor.

En el Puerto, por otro lado, no se aguarda a lo que suceda en Madrid para preparar la licitación de las obras del tren a Caneliñas. Porque de esperar por eso y por otras cosas aquí andamos aburridos. La brújula, que apunta al nuevo canal de Panamá y sus oportunidades, no se ha movido de sitio. José Manuel Vilariño y sus colaboradores siguen y siguen. De paso, se ha recuperado la lonja, se está mejorando la dársena deportiva y marisquera. Hay dinero e intención para rehabilitar la antigua Comandancia. Ferrol recibirá en este 2016 su crucero número cien. ¿El canal de Panamá es una milonga? Para algunos ilustrados sí. Los cruceros también lo eran. Fíjese qué cosas pasan.

Por Andrés Vellón crÓNICA

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