Polémico traslado al Torrente del busto del franquista Alonso Vega

La concejala de Patrimonio anunció que quedaría a la vista durante quince días, pero el gobierno local corrigió horas después que lo ocultará «o antes posible»


Ferrol

El Concello de Ferrol rescató ayer del olvido y de un almacén municipal un busto del ministro franquista Camilo Alonso Vega, abriendo una nueva polémica. La gran cabeza que representa una interpretación artística del rostro del militar golpista ferrolano protagonizó una compleja operación logística para cargar primero con una grúa la obra en un camión, en la nave de A Gándara, donde se encontraba, y trasladarla después al Torrente Ballester. Allí quedó depositada en el patio de este centro cultural. Y ahí es donde estaba previsto que permaneciese a la vista durante dos semanas, según informó la concejala de Conservación do Patrimonio Histórico en un comunicado. Y pese a que no se preveía su exposición pública, de forma temporal se haría así, explicó Rosa Méndez, por el interés que a lo largo de las décadas los ferrolanos mostraron por la pieza, debido «á súa súpeta desaparición». Después sería ocultada de nuevo «para non rendir homenaxe a este persoeiro», y conservada en un lugar «axeitado».

Pero horas después el gobierno local enmendaba esta postura. Aseguraba que se trataba simplemente de un «traslado» y que la intención es retirarlo «o antes posible» al lugar donde quedará almacenado de forma definitiva: una sala del Torrente donde se conservan también varios retratos de Francisco Franco, algunos firmado por Bello Piñeiro, y un busto de bronce del dictador. Sin embargo, por la envergadura y peso de la nueva pieza -mide 1,73 metros de altura- adujeron que es «complexo» elevarla hasta la segunda planta, donde se encuentra el almacén actual. Por ello, el gobierno explica que está habilitando otro espacio en la planta baja donde se puedan realojar estas obras. Y que «no prazo máis breve posible» será retirado de la vista pública, como permaneció ayer durante buena parte de la jornada. Desde el bipartito se incidió en el respeto «escrupuloso» de la Ley de Memoria Histórica y su postura contraria a la exhibición de cualquier simbología franquista, independientemente de la calidad artística de la obra, «polo que leva implícito». Sobre todo, después de que el alcalde, Jorge Suárez, anunciase hace un mes su intención de instar al Gobierno central a que retiren los símbolos franquistas que persisten en la ciudad, como los escudos de Aduanas o el callejero del Arsenal Militar.

Una obra con historia

El gobierno local recupera así una obra desaparecida hace décadas, pero que vecinos de Caranza recuerdan todavía en su emplazamiento original: un conjunto escultórico firmado por el artista valenciano Ignacio Bayarri Lluch, Nassio, ubicado en el entonces parque Alonso Vega -hoy Alexandre Bóveda y en pleno paseo marítimo- que fue inaugurado en 1972. A la viuda del militar franquista, fallecido un año antes, no le gustó y le pareció un ultraje a la memoria de su marido. Y a los pocos días, fue retirado del que popularmente fue conocido como «mirador del cabezón». Quedó confinado en dependencias municipales hasta que fue localizado por el nuevo gobierno.

El busto de la polémica forma parte de una campaña de conservación del patrimonio escultórico que continuará con la restauración del Monumento al niño, situado hasta hace poco en el Cantón, y también el busto de Concepción Arenal, de 1953, del parque Reina Sofía, que sufrió daños por vandalismo y apareció destrozado en el suelo.

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