Gobierno y Xunta dejan al óxido el patrimonio sumergido en la ría 

La Armada sigue sin recibir solicitudes para investigar los últimos restos aparecidos

Uno de los cañones encontrados en Punta do Segaño
Uno de los cañones encontrados en Punta do Segaño

Ferrol

A finales de noviembre del pasado ejercicio la Armada confirmó la existencia de varios cañones antiguos en la ría de Ferrol, que fueron encontrados por un buceador civil, Marcos Antonio García Teijido. Se trata de piezas que podrían corresponder con un buque de los siglos XVIII o XIX.

Los buceadores de la Marina acreditaron y documentaron cinco cañones de hierro de tamaño mediano (longitud aproximada de 2,50 metros), un cañón de dimensiones más reducidas (1,25 metros) y una pieza de forma rectangular de hierro.

A renglón seguido, se indicaba que «en el momento que el Ministerio de Cultura y la Xunta de Galicia decidieran llevar a cabo actuaciones derivadas en la zona, la Armada ofrecería su apoyo y medios para llevarlas a cabo».

Pero transcurrido todo este tiempo, a pesar de que se ha confirmado el hallazgo y de esa disposición de la Marina a colaborar a través de sus especialistas de la Unidad de Buceo de Ferrol, no se ha producido ningún tipo de contacto al respecto ni por parte del Gobierno central ni tampoco por el de Galicia. Así lo han corroborado fuentes oficiales de la Armada, preguntadas sobre el asunto.

De este modo, además de no abundar en la procedencia de esas antiguas piezas ni en su puesta en valor, se está dejando pasar la oportunidad de descubrir más, ya que las prospecciones civiles, primero, y militares, después, abrieron la puerta a la existencia de más vestigios de similares características en la zona.

No es, además, la primera vez que esto sucede. En el año 2013 un grupo de investigadores gallegos, de nuevo con el apoyo de la Armada, iniciaron un rastreo de los restos de la Ragazzona, el que se supone es el mayor barco de la Gran Armada -también denominada la Armada Invencible- y que se hundió en la ría local, a finales del siglo XVI, el día 8 de diciembre del año 1588 cuando fondeaba para entrar en A Coruña la jornada siguiente y se quedó sin amarras ni gobierno por un temporal.

Conclusiones limitadas

Esa primera parte del trabajo solo permitió conclusiones limitadas, como documentar restos de artillería que se pueden corresponder con ese navío, pero también comprobar que el pecio fue saqueado en los últimos años. Se determinó que los restos de ese naufragio son anteriores al siglo XVIII, pero serían necesarias nuevas investigaciones de campo para abundar más en esos estudios.

¿Cuánto costaría una segunda fase? Alrededor de 10.000 euros, tal y como indicaron los investigadores.

Pero, tampoco en esta caso, se ha dado continuidad a la labor. De este modo, las sospechas de que en las aguas locales queda todavía mucha historia que descubrir no tienen, por el momento, posibilidad de confirmarse. Mientras la Administración central y autonómica no den pasos al respecto así continuará la situación e, incluso, se mantiene el riesgo de que tengan lugar nuevos expolios.

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