Entre la cuesta de enero y la ilusión


Ferrol

Ferrol enfila otra vez su particular cuesta de enero. Más empinada todavía que la de Mella. Apenas queda un sorteo del Niño y un San Xiao a los que agarrarse antes de retornar a la cruda realidad. Ambiente navideño, mucho, mucho, no ha habido. O eso es lo que se dice por la calle. Que las actividades han sido pocas, que nadie se ha estirado con algo de música de ambiente para acompañar las fechas... Hay quien asegura que se trata de un estado de ánimo colectivo, que se ha ido empañando poco a poco entre crisis, crispaciones y demás.

La cuesta de enero a Ferrol no se la quita nadie -y si solo fuese enero firmaría aquí todo el mundo- porque los lastres son muchos. Agobian demasiadas espaldas y no hay quien eche una mano para hacer esas cargas más llevaderas. Y en nada vamos a volver a toparnos con que el paro es el que es; con que la crisis demográfica es la que es; y que la situación socioeconómica es la que es. Y de lo que se trata es de dar soluciones a todo eso. O por lo menos, dejar intuir que se tiene alguna idea de por donde caminar. Porque, de momento, el gobierno municipal no ha esbozado todavía con claridad qué es lo que pretende hacer. Mostrar su plan conjunto para Ferrol, dentro de sus competencias. Y ya van bastantes meses desde que Ferrol en Común y PSOE lideran en Armas. No dejemos que la proximidad de los comicios autonómicos y la que hay montada para formar Gobierno en España deje un Ferrol sin norte. Si es que eso es posible.

«A ver si sale la cabalgata y hacemos algo de caja, que es un día bueno para eso». Así lo comentaba ayer al mediodía un hostelero echándole un ojo preocupado al cielo. Porque, al final, la preocupación donde está, de verdad, es en la calle, no en los despachos. Pero también de la calle surgen pinceladas en positivo. No van a evitar la cuesta de enero en Ferrol, pero sí, al menos, dejan un poso de optimismo. Porque, por poner solo algún ejemplo, ahí está la labor de la Cocina Económica y, sobre todo, el amplio respaldo social con el que trabaja. Que aquí solidaridad no falta. Ya se ha visto muchas veces. Eso a Ferrol no se lo quita nadie. Y también alegra ver que La Ferrolana es una cerveza de aquí, hecha con mimo, y está encontrando público ya hasta en Madrid. Que a la ciudad el orgullo de sus cosas tampoco se lo va a arrebatar nadie. Y, sobre todo, esta mañana habrá muchas sonrisas entre los más pequeños de la casa. Y los mayores también se contagiarán. Esa ilusión de los niños, de los ferrolanos de mañana, tiene que ser un motor para tejer ciudad, para que se encuentren una urbe mejor. Y más feliz... Al final todas las cuestas, hasta la de enero, se acaban.

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