La Navantia que espera tras el 20-D

Más trabajo, sanear las cuentas y rejuvenecer las plantillas son los retos

El astillero de Fene se adentró el pasado verano en la eólica marina.
El astillero de Fene se adentró el pasado verano en la eólica marina.

Ferrol

Hace cuatro años, a las puertas de que Mariano Rajoy llegase a la Moncloa, los astilleros públicos españoles estaban agotando su cartera de pedidos, pero aún había barcos en las gradas y la conflictividad que estallaría más tarde comenzaba a gestarse. El dique flotante era la demanda estrella de las plantas gallegas, cuyos trabajadores mascaban una paralización inédita en las dos factorías de la ría, y que llegaría a producirse a finales del 2012 por la ausencia de encargos. Cuando falta un mes para la celebración de las próximas elecciones generales, el naval vuelve a irrumpir en la campaña ya que, aunque la situación ya no es tan dramática, los pedidos existentes no llegan para dar ocupación a la plantilla directa de las antiguas Astano y Bazán y el trabajo generado para las compañías auxiliares, incluyendo la división de Reparaciones, no llega al millar de operarios.

¿Cómo ha sido la legislatura en cuanto a carga de trabajo?

Antes de los anteriores comicios generales, Navantia Fene-Ferrol tenía en su cartera de pedidos los dos megabuques para la Armada de Australia, que fueron enviados al país en el verano del 2012, el Canberra, y en diciembre del 2013, el Adelaide. Además, ultimaba la fragata F-105, que fue entregada a la Armada española en octubre del 2012. En diciembre del 2013 las dos plantas de la ría se quedaron sin faena, dejando atrás un rastro de unos 3.800 puestos de trabajo destruidos en las auxiliares. El flotel de Pemex, a principios del 2014 y a finales de ese mismo año el Buque de Acción Marítima (BAM) para la Armada española, así como las 29 jackets de eólica marina para Iberdrola, fueron los primeros contratos, a los que se sumaron el pedido de la ingeniería, la asistencia técnica y la transferencia de tecnología para el megabuque turco y el encargo de otros componentes de eólica off-shore para Statoil.

¿Cuál es la ocupación que generan los pedidos en curso?

La empresa y los sindicatos discrepan en cuanto a las cifras. Así, mientras que la dirección de Navantia sostiene que tiene al 80 % de su plantilla ocupada, el comité indica que la falta de trabajo alcanza al 60 % del personal. En Ferrol, la división de Reparaciones está a plena ocupación, pero el astillero solo tiene dos barcos de capacidad inferior para lo que está diseñado. El flotel de Pemex será entregado en poco más de medio año y el BAM, que tiene un plazo de ejecución muy dilatado -se entregará en el 2019- comenzó a fabricarse a finales del pasado año pero apenas si tiene los primeros módulos en curso. Si no entran nuevos pedidos, el próximo verano, en la antigua Bazán solo se estarán fabricando módulos para el BAM. En la antigua Astano se construyen las jackets para Iberdrola, que también habrán de rematar en verano, y el próximo febrero se iniciará la obra de Statoil, que culminará un año después. La factoría, ya liberada del veto a la construcción civil, cuenta con expectativas de ganar nuevos pedidos en la eólica marina, pero por el momento solo tiene esos dos en firme.

¿Cuál es el clima laboral que se respira en la compañía?

Desde los desencuentros de los primeros momentos que calentaron las relaciones por la demanda del dique flotante, las relaciones entre la dirección de la compañía y los sindicatos han estado marcadas por la falta de una interlocución directa entre las partes. Tras un primer intento de plantear un plan de futuro que posteriormente fue retirado y con el escenario de falta de trabajo, crispado por algunos anuncios de encargos coincidiendo con las diferentes campañas electorales, estos cuatros años han estado salpicados de movilizaciones y de críticas a lo que los representantes de los trabajadores consideran una política de hechos consumados. La aprobación del cuarto convenio colectivo, con la firma de delegados de CC.OO. desautorizados para ello y con la oposición férrea de las plantillas de Fene y Ferrol, supuso un capítulo más que deterioró el clima laboral. Tumbado en los tribunales, los desencuentros por el convenio continúan.

¿Cómo están estructuradas las plantillas de la ría?

El envejecimiento del personal de los astilleros de Ferrol y Fene es un hecho, aunque mucho más acentuado en Perlío. De una plantilla formada por 303 personas, 257 superarán el año próximo los 60 años, por lo que el rejuvenecimiento de las plantillas es una necesidad imperiosa que llevan demandando los representantes de los trabajadores para garantizar la viabilidad de la empresa. Será el próximo Gobierno el que tenga que aportar una solución a esta carencia, aunque la sombra de las prejubilaciones lleva planeando meses sobre el sector.

¿Qué fue del plan industrial demandado?

Es otra de las asignaturas pendientes para los representantes de los trabajadores, que han acusado reiteradamente a la compañía de aplicar un plan oculto. Aluden, entre otros, a la diversificación hacia el segmento de la eólica marina sin comunicación previa alguna a los sindicatos. La última etapa de Navantia, que acaba de cumplir diez años de vida, ha traído consigo también un nuevo modelo organizativo. Atendiendo a las últimas elecciones generales, tanto si continúa el PP en el Gobierno como si hay relevo en la Moncloa, la empresa, como pública que es, estará sujeta a cambios. El saneamiento del sector y el llenado de las gradas con contratos que despejen un futuro a medio plazo son dos de las actuaciones urgentes que habrán de acometer los responsables de los astilleros a partir del 2016.

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