Gaspar Ruiz-Canela / Efe

El portaaviones Chakri Naruebet, construido en la antigua Bazán de Ferrol para Tailandia hace casi 20 años, se ha convertido en un reclamo turístico y en un arma contra los desastres naturales.

El Chakri Naruebet, de 182 metros de eslora y 11.400 toneladas, es el único portaaviones en posesión de un país del Sudeste Asiático y fue diseñado según el modelo del buque Príncipe de Asturias, que ahora permanece amarrado en el Arsenal ferrolano a la espera de su subasta para acabar en el desguace.

Los turistas hacen cola para visitar el buque insignia de la Marina tailandesa anclado en la base de Sattahip, en la provincia de Chonburi, situada unos 182 kilómetros al sureste de Bangkok. Son todos tailandeses. Pocos extranjeros visitan el buque militar debido a que necesitan un permiso especial. Flanqueados por marineros en sus flamantes uniformes, los visitantes recorren las salas de los oficiales, los comedores y la cubierta.

En muy raras ocasiones se permite la visita de la sala de control o de la proa, donde se encuentra el altar dedicado a los espíritus protectores.

Los visitantes se hacen fotos con los militares y en la cubierta del portaaviones, actualmente el más pequeño del mundo, ante la bandera de la Marina, similar a la enseña tailandesa pero con un elefante blanco en el centro.

En el hangar, ven una película de la botadura del barco en 1996 en la que aparecen la reina tailandesa, Sirikit, y la española Sofía en Ferrol.

Huellas del origen del barco se aprecian en detalles como un escudo de Ferrol dedicado a los marinos tailandeses, fotografías con las reinas Sirikit y Sofía y hasta algunas palabras en castellano en los mandos de control.

«Aún conservamos la máquina de café que vino de España y no queremos cambiarla porque nos gusta mucho el café que hace», explica Ed Youwawanggoon, el capitán jefe del portaaviones.

Ed, de 45 años, fue uno de los marineros que entrenaron durante unos diez meses en Ferrol y luego embarcaron en el Chakri Naruebet, en el que tardaron 42 días en llegar a Tailandia.

«Tenemos muy buenos recuerdos de Ferrol. Los españoles eran muy generosos y acogedores. Cuando partió el portaaviones, muchos subieron a la montaña en coche para darnos el adiós», relata el militar, nombrado hace dos años capitán jefe del navío.

Reconoce que sus obligaciones incluyen más tareas de protocolo y de representación que ejercicios militares.

Tailandia adquirió el portaaviones por unos 352 millones de dólares con el equipamiento, que incluía nueve aviones Harrier AV-8s Matador, aunque estuvieron operativos poco tiempo por la falta de piezas y fondos y finalmente fueron dados de baja en el 2006.

Uno de los aviones Matador, que podían despegar verticalmente, se encuentra expuesto cerca de la base de Sattahip.

Misiones de rescate o alojamiento de la familia real

Actualmente, el Chakri Naruebet tiene capacidad para transportar hasta diez helicópteros Seahawk, además de contar con lanzadores de misiles superficie-aire y cañones de 30 milímetros.

No obstante, su único uso estos años ha sido en misiones de rescate en desastres naturales o para alojar a la familia real, que cuenta con aposentos especiales.

El Gobierno tailandés se planteó la adquisición de un portaaviones después de que los militares se vieran impotentes para responder ante la emergencia provocada en 1989 por el tifón Gay, ya que sus buques apenas aguantaban la violencia de las olas en el mar.

Tras el tsunami del 2004, que causó más de 8.000 muertos en la costa suroccidental de Tailandia, el portaaviones sirvió para rescatar a superviviente y llevar víveres a las zonas afectadas.

En las inundaciones del 2010 y 2011 en el sur de Tailandia, El Chakri Naruebet también envió comida y rescató a vecinos y turistas con sus helicópteros.

El navío militar, al que le quedan 27 de los 45 años de vida útil, es el orgullo de la Marina tailandesa, aunque durante algún tiempo fue llamado en la prensa el Elefante Blanco debido a su alto coste de mantenimiento.

La expresión «elefante blanco» proviene de la antigua costumbre de los monarcas siameses (tailandeses) de regalar un paquidermo albino como castigo, ya que el que lo recibía solía arruinarse por la fortuna que costaba alimentarlo.  

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El portaaviones que Ferrol construyó para Tailandia es un reclamo turístico