Muchos anuncios para tan poca faena

El naval tiene tres pedidos en firme pero uno está sin arrancar y otro apenas ha empezado

Vista de los astilleros de Navantia Fene
Vista de los astilleros de Navantia Fene

Ferrol

El 2 de diciembre del 2013. Fue la fatídica jornada que marcó la debacle. En la que los dos astilleros de la ría ferrolana se quedaron sumidos en la parálisis. El Adelaide, el segundo megabuque construido para la Armada de Australia, abandonaba las instalaciones de la antigua Bazán dejando sin pedidos a las plantas locales, una situación inédita en las décadas anteriores. La crisis del naval, que venía gestándose desde años atrás debido a que los astilleros públicos habían superado los seis ejercicios sin nuevos contratos, mostraba ya su cara más dramática. De poco habían servido las decenas de movilizaciones de los trabajadores del sector poniendo el foco en la que se avecinaba. La consecuencia de la crisis fueron casi 4.000 puestos de trabajo destruidos en las compañías auxiliares, firmas señeras cerradas y una comarca sumida en la depresión. Fruto de la presión ejercida desde Ferrolterra, llegó la respuesta política y el 2014 fue el año de los primeros contratos. Sin embargo, los trabajadores están promoviendo una movilización comarcal que se celebrará el próximo domingo, día 10, porque las obras no acaban de arrancar. Este es el estado de los distintos pedidos.

El flotel

Adjudicado en enero del 2014. Aunque fue durante la primavera del 2013 cuando la Xunta dio a conocer su alianza estratégica con la petrolera mexicana Pemex para la fabricación de distintos buques, el único encargo que cristalizó fue, a principios del 2014 , sendos floteles para Navantia y Barreras. El astillero ferrolano comenzó su fabricación el 22 de mayo del pasado año y, lejos de alcanzar los 1.500 empleos anunciados inicialmente por el Gobierno gallego -después rebajados a 800- solo da trabajo a unos 500 operarios, según denuncian los representantes de los trabajadores, al mismo tiempo que ponen el acento en el deterioro de las condiciones laborales con las que han regresado al astillero las plantillas del sector.

Buque de acción marítima

Aún al ralentí. En febrero del 2014, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunció que el Gobierno contrataría nuevos barcos a Navantia sin desvelar de qué tipo. Aunque en Ferrol se esperaba un nuevo megabuque, finalmente fueron dos Buques de Acción Marítima, uno para la ría ferrolana y otro para la bahía gaditana. El 5 de diciembre del 2014 se celebró la ceremonia del cortado de la primera plancha de acero para este navío en la factoría de Fene. Se convirtió en el primer pedido militar en los últimos ocho años, pero su dilatado plazo de ejecución para un barco pequeño como este -que tendrá que estar finalizado en el 2019- ya aventuraba la calma con la que iba a discurrir su fabricación, que apenas si ha avanzado.

Jackets de iberdrola

A punto de arrancar. La eléctrica adjudicó el pasado 18 de diciembre a la alianza formada por Navantia y la asturiana Windar Renovables la construcción en el astillero de Fene de 19 jackets, que reportará 640.000 horas de trabajo y sostendrá entre 500 y 600 empleos. Es el primer pedido propio para la planta de Perlío en catorce años y el que lo adentra en un nuevo mercado, el de la eólica marina. Pero tampoco se ha convertido aún en foco de ocupación, ya que hasta finales de este mes o principios del próximo no comenzarán las tareas de fabricación de estas estructuras de acero.

lhd turco

El más demorado. El 27 de diciembre del 2013, Turquía daba a conocer que había seleccionado al astillero del país Sedef y a los públicos españoles de Navantia el diseño y la construcción de un megabuque basado en el Juan Carlos I. El barco se fabricará en Turquía pero reportará 800.000 horas de trabajo al departamento de ingeniería de la factoría ferrolana y a la de Puerto Real. Aunque estaba previsto que la rúbrica del contrato se llevase a cabo antes de que finalizase el pasado año, aún no se ha salvado ese hito. En los últimos días, una delegación de la Armada de Turquía visitó varios astilleros de la compañía pública, entre ellos el de Ferrol, y se prevé que pueda servir de impulso para la firma del encargo, pero por el momento aún no hay fecha fijada.

Gasero

Negociaciones abiertas. Después de la polémica abierta por la adjudicación, a astilleros asiáticos, de la fabricación de cuatro buques gaseros que operarán para Gas Natural, la compañía anunció su intención, el 9 de diciembre del 2013, de contratar a Navantia la construcción de un quinto. Se abrió un grupo de trabajo con el armador, el noruego Knutsen, la gasista, la empresa pública y su único accionista, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). La corporación llegó a asegurar que incorporaría los últimos avances tecnológicos y aunque fuentes próximas a la operación daban por segura la firma del encargo el pasado verano, sigue sin cerrarse.

Petroleros

Antes de junio. Navantia ha firmado un preacuerdo con la naviera vasca Ondimar para la fabricación de tres petroleros -con opción a un cuarto- en colaboración con una factoría de la coreana Daewoo. El armador decidirá antes de junio si transforma el preacuerdo en un contrato en firme. De materializarse, la fabricación se repartirá entre los astilleros de Fene y Puerto Real (Cádiz).

En negociación

Con la vista puesta en Australia. Las Antípodas centran las mayores expectativas de contratación militar, aunque no será hasta finales de este año cuando se adjudiquen los dos buques logísticos.

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