Escuchando a Cervantes en el baño

CULTURA EN EL RETRETE El restaurante A Cándida, en Ferrol, ilustra a sus clientes con grabaciones de «El Quijote», «El Principito» y discursos como el de Martin Luther King. Pero solo en el excusado, mientras la música suena en el resto del local


Si El Quijote no se lee lo que merece, por lo menos que se oiga. Aunque sea en el cuarto de baño. Casi desde que abrió sus puertas en Ferrol, el restaurante A Cándida sorprende cuando se cruzan las puertas de su coqueto, limpérrimo y original servicio. La cultura entra por los oídos, porque a través de un canal propio del hilo musical del local se emiten fragmentos de clásicos de la literatura universal. Durante días se pueden escuchar pasajes del Quijote. Si en las Trinitarias Descalzas descansan los huesos de Cervantes, en el cuidado local del barrio de Canido se atiende su obra en un momento de íntimo recogimiento. «Al final, el baño es un espacio privado dentro de un sitio público como una cafetería, donde el cliente hace un escaneo de su situación: si va bien peinado, si se siente guapo, si lleva demasiadas copas... Nos gustaba jugar con esa idea. Y quizá así en ese momento se preste más atención a lo que está sonando. Desde luego, con El Quijote los baños terminan más limpios porque la gente orina menos fuera», comenta con fina ironía Pablo Pardo García, propietario del local, caracterizado como Cervantes por la profesora teatral Helga Méndez.  

En una misma semana de vinos y cañas junto a una de las placitas más acogedoras del barrio, pueden escucharse El Quijote, El Principito, versos de Bécquer y discursos de Martin Luther King, mientras en la cafetería suena Neil Young y el jazz ameniza el comedor del coqueto patio interior. «Queríamos relax en una zona y más caña en otras. Reservamos otra línea diferente para poder hacer proyecciones en la terraza, pero es una idea aún por realizar». Como ampliar el abanico de autores ?«castellano, gallego, catalán o inglés, y nos gustaría incluir a Castelao»?, aunque al propietario de A Cándida le cuesta encontrar determinadas obras y autores: «Se trata de promocionar la cultura. El Quijote, por ejemplo, apenas se lee para la importancia que tiene. Aquí algunos salen del baño y regresan a su mesa relatando el fragmento que acaban de oír. A los niños les llama la atención esa lengua en desuso... Nos gustaría poner algo de soap opera de los 70, pero no localizamos material, o algunas lecturas que hacen los personajes de las obras teatrales en los primeros instantes de la preparación de un estreno. Lo mejor es difundir textos que nos remuevan por dentro», reflexiona Pablo Pardo.

Las píldoras de literatura en los servicios suponen otro guiño cultural en la zona de Ferrol que la pluma de Beatriz Antón bautizó ya en el 2008 como «el barrio de los artistas», por la coincidencia en sus calles de varios de los pintores que, impulsados por Eduardo Hermida y Gustavo Sequeiro, reinterpretaron Las Meninas en los muros de Canido, aún tan auténtico como necesitado de mejoras. Las versiones de la obra de Diego Velázquez ?coetáneo del Manco de Lepanto? y la creación de espacios públicos como el que aprovecha la terraza de A Cándida convierten la zona en el Soho ferrolano, como acuñó la periodista Beatriz Couce. Aquí no se visita al señor Roca, sino a don Miguel de Cervantes Saavedra.

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