Ser diferente tiene premio para esta escuela ferrolana

Un colegio acumula una decena de reconocimientos por un modelo educativo que prima el apoyo mutuo entre un alumnado donde el 48 % está en riesgo de exclusión


Hay una escuela en Ferrol que combina dos ingredientes que, a priori, parecen polos opuestos: la mitad de su alumnado está en riesgo de exclusión social, pero acumulan una larga lista de premios gracias a un modelo educativo que en el CEIP San Xoan de Filgueira funciona a la perfección desde el 2005. El último galardón importante, el Especial del Maestro@ 2013, se debió a un proyecto titulado «San Xoán de película: Una escuela inclusiva a través del cine», y que presenta cada lección con una película.

La directora de esta escuela, en un barrio próximo al centro, aunque con amplios espacios verdes que recuerdan a una aldea y no pocos asentamientos chabolistas cerca, inicia cada jornada atendiendo a las familias durante una hora, algo poco habitual en otros colegios, donde lo normal es que los docentes departan con los padres unos minutos. «A recepción das familias é unha parte moi importante do noso traballo, porque nos permite axudar os nenos no seu entorno e tamén de paso implicar os seus pais no proxecto», explica la directora Marián López Romalde en unos pasillos que acogen buena parte de las actividades paralelas a un programa lectivo que en este centro tiene el mismo nivel de importancia que las sesiones en las que se aprende a convivir, a ayudar a los demás o a comportarse bien en el comedor.

«Insistimos moito nas normas, en que os rapaces interioricen que para que as cousas funcionen ben deben comportarse pensando nos demáis e para iso as veces é moi interesante programar unha película na que se reflexen esos valores», cuenta ante uno de los paneles que se detalla la lista de proyecciones. Detrás de las actividades audiovisuales hay muchas estrategias basadas en la inteligencia emocional y en la resolución de conflictos, uno de los ejes sagrados de este plan educativo. En la escuela hay rincones para resolver trifulcas, todos los alumnos saben dónde están y conocen casi de memoria el decálogo de normas e instrucciones que cuelga de la pared en estas zonas. «Cando o conflicto é menor, temos un protocolo para que os implicados traten de resolver as súas diferenzas eles solos falando; pero si se trata de algo máis serio intervimos e chamamos os país ou o que faga falla», precisa una directora que, al igual que el resto de los docentes, trabaja casi más en los pasillos del centro que en las aulas, porque el diálogo es fundamental en esta escuela, donde se potencia la espontaneidad de todos: pequeños, mayores y trabajadores.

Sin apenas absentismo escolar

Marián se cruza con un grupo de tres niños en los que dos llevan de la mano al otro y en seguida elige esa imagen como la filosofía de su escuela: «Son dous rapaces de etnia xitana que, sen que ninguén lles pedira nada, levan a un compañeiro con necesidades especiais a súa aula», cuenta para pasar a detallar que uno de los grandes logros de su cuadro docente no ha sido tanto acumular premios en los últimos años, sino implicar a algunos padres, sobre todo a los de determinadas etnias, después de hacerles ver que la escuela es algo bueno para sus hijos y no una imposición de la administración sin la que no podrían seguir contando con ayudas sociales.

«Estamos moi orgullosos, porque puidemos conseguir que os pais se preocupen porque os seus nenos veñan a clase e o absentismo se reduciu ao mínimo», cuenta poco antes de que comience una de las actividades estrella en el centro y que se basa en un sistema de apadrinamiento literario, gracias al que los alumnos mayores protegen desde el inicio del curso a un estudiante de los primeros ciclos. «Non hai que dicirlles nada, eles van buscar o libro e ao seu afillado e elixen un espazo do centro para facer a lectura», detalla Marián ante unos pasillos que se llenan de corrillos en torno a un cuento y en los que apenas se pueden encontrar desertores de una actividad muy efectiva en el fomento de la lectura.

En el San Xoan da Filgueira los recreos de los miércoles convierten la escuela en un gran club de lectura en el que, en ocasiones, se invierten los papeles. «As veces os pequenos son os que terminan lendo os maiores ou rematan cambiando os contos porque así lles gusta máis», explica la directora antes de saludar a un grupo en el que una niña de los últimos cursos atiende el relato de un chaval al que le lleva varios años.

La lectura es solo uno más de los contenidos esenciales para un programa que obtuvo cerca de un millar de votos en web www.accionmagistral.org y que les permitió colocarse en los primeros puestos, entre otros siete colegios de España con programas sensibles y diferentes: «Nos traballamos a inclusión, pero sobre todo a educación en valores e que os rapaces aprendan a axudarse uns a os outros. Tentamos que se respeten e que vexan as diferencias que hai entre eles como algo normal, enriquecedor», detalla la responsable de un centro cuando se le pregunta por sus secretos para hacer que funcione una receta que, a priori, contiene ingredientes difíciles de maridar con éxito.

Las metodologías se adaptan a cada necesidad y cuando es necesario mostrar los valores de la amistad, antes de cualquier conferencia se recurren a historias escritas, audiovisuales o relatadas por algún miembro de la comunidad. «Temos que ir vendo como ensinar cada cousa, como atender a cada grupo, porque aquí hai extranxeiros, rapaces con problemas e todos os demáis que tamén teñen as súas necesidades, pero creo que se poden enriquecer conviviendo con personas diferentes», resume Marián antes de mostrar algunos de las decenas de paneles que apenas dejan un espacio libre de las paredes de la escuela.

La memoria de este modelo educativo está colgada con chinchetas y celo: hay posters dedicados al consumo responsable, uno de los capítulos en los que se insistirá a lo largo de este curso; murales sobre las películas que más han gustado entre el alumnado y hay muchos dibujos, figuras y creaciones en papel con mensajes antiviolencia en los que el término mágico es «respeto», algunos de los cuales han valido más premios en los cursos pasados al San Xoan da Filgueira. El último de los grandes galardones supone una pequeña recompensa económica tanto para los profesores, como para el centro escolar (unos 2.000 euros). Sin embargo, este aliciente es casi el menos importante en una comunidad, donde muchas de las familias pasan por apuros. «El premio es estar aquí, es un centro muy especial», resume la directora.

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