Ladridos de socorro en busca de un hogar en Arzúa

Dos canes de la extinta brigada se sacrificarán si en días no hallan dueño


arzúa / la voz

Uno es grande, juguetón, cariñoso y afable con otros perros. Es un pastor alemán de unos 5 años. Y el otro es de tamaño mediano, dócil, de carácter más cohibido, pero igual de cariñoso. Se cree que es un cruce de grifón con aproximadamente 12 años. El uno y el otro tienen los días contados de no correr la misma buena suerte que los otros cuatro perros para los que el Grumir de Arzúa ha encontrado dueño a través del llamamiento realizado por la Asociación Amigos de los Animales de Santiago. Fue el colectivo al que recurrió Josefa Sanguiao para evitar el sacrificio de los canes. Era el final que les esperaba tras dejar de prestar servicio la brigada de emergencias.

Desde la semana pasada, Josefa y el que fue su compañero de trabajo Víctor Souto se encargan de alimentar la manada, entre la que ya solo quedan disponibles para adoptar el pastor alemán y el cruce de grifón por la excelente respuesta que tuvo el SOS lanzado desde Amigos de los Animales. «Nunca pensei que a xente chegase a mobilizarse, solidarizarse tanto coa causa dos animais», afirma Josefa para contar que le está muy agradecida a la asociación y, muy especialmente, «a Mari Carmen e a Teresa, que ata me chaman para preguntarme como están os cans».

De los seis que custodiaba el Grumir en el exterior de su sede -todos ellos perros que la brigada había recogido por estar abandonados-, tres ya pasaron a mejor vida, y en el sentido literal, y no figurado, de la expresión. A uno lo adoptaron en Arzúa, a otro en O Pino y al tercero, ayer mismo por la tarde se lo llevaron para Ferrol. Un cuarto perro también tiene ya dueño; al menos, comprometido. Explica Josefa que «é de Ponferrada e quérello regalar ao seu pai duns 90 anos porque hai pouco morreulle un can que se parecía moito ao que vai levar». El próximo sábado le saldrán a mitad de camino para entregárselo. Esa es la previsión. Si falla, «vai para Cee cunha señora que se interesou polo can, sensibilizada co feito de que probablemente, pola actitude asustadiza que amosa, foi maltratado ata que nós o recollemos», cuenta.

La historia de los dos perros que todavía no encontraron un hogar está por escribir. Afirman Josefa y Víctor que «polo pastor alemán chamaron moitísimo, pero póñenlle a pega de que é macho», igual que el posible cruce de grifón, en contra del que también juegan los 12 años que pesan sobre él. La edad también es un reparo a la hora de adoptar, según dicen. Con la cuenta atrás en marcha, solo queda esperar y confiar. «A nós non nos importa vir unha semana máis a coidalos, pero sería un alivio que alguén os levara porque, sen querer dicir que estén mal porque lles damos de comer e de beber, este non é un sitio para ter cans».

Ni Josefa, ni Víctor se plantean adoptar los perros. Ni como último recurso para evitar el sacrificio. Y aunque, igual, llegado el momento, les puede el cariño que les han cogido, hasta entonces Josefa permanece a la espera de llamadas en su número de teléfono personal. Es el 616 384 436. Llame, no piden nada a cambio y son, dicen, el mejor amigo del hombre.

crónica los perros del grumir de arzúa

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