El cine Adriano de Fene, una joya indiana a la venta por 96.000 euros

beatriz antón FERROL / LA VOZ

FENE

La propiedad ha rebajado en más de un 30 % el precio del histórico edificio, que antes se ofertaba por 140.000 euros

02 may 2026 . Actualizado a las 12:29 h.

«Una oportunidad irrepetible en la zona». Con este reclamo busca comprador la inmobiliaria Sip 4 para el emblemático cine Adriano de Fene, una joya indiana que se inauguró el 25 de diciembre de 1947 con la proyección de Dillinger, enemigo público nº1 y cerró sus puertas en febrero de 1972 con el filme El señor de Hawaii. El histórico cinematógrafo de Barallobre se vendía el año pasado por 140.000 euros. Y ahora la propiedad lo ha vuelto a sacar al mercado con una rebaja de más del 30 % con respecto a su último precio: 96.000 euros.

El mítico cine forma parte del legado de Antonio Fernández, el célebre indiano de Barallobre al que apodaban «O Adriano» por el nombre de su padre. Tras amasar una importante fortuna como carpintero y constructor en Cienfuegos (Cuba), el emigrante regresó a su tierra natal, donde llevó a cabo obras tan singulares como las lanchas de pasaje Adriano, que llegaron a surcar la bahía de Cádiz; su propia residencia (la famosa Casa de la Maleta); o el cine Adriano, cuya inauguración ya no pudo celebrar, porque falleció en 1946, un año antes de que comenzase a funcionar.

Tras su muerte, uno de sus hermanos, Bernardo Fernández, heredó el cine, y hoy en día está en manos de sus nietos y bisnietos, quienes lo largo de las últimas décadas intentaron por todos los medios que el histórico edificio pasase a manos del Concello de Fene. Sus esfuerzos, sin embargo, resultaron infructuosos. Y es por ello que ahora los propietarios venden el antiguo cine de estilo racionalista y fachada art decó por un precio que consideran «simbólico», con la esperanza de que algún inversor lo recupere y le devuelva el esplendor que tuvo antaño, cuando era epicentro de la vida social de Fene.

CESAR TOIMIL

Agustín Pacheco, responsable de Sip4, subraya que el inmueble ofrece un «enorme potencial para su rehabilitación» y destaca sobre todo su amplia sala principal, «que lo hace ideal para albergar un restaurante, un espacio cultural o un salón de eventos». «Pero, además, el edificio también cuenta con dos apartamentos laterales, perfectos para uso residencial, turístico o como parte del proyecto que se quiera poner en marcha», advierte Pacheco, quien también apunta la posibilidad de transformar el antiguo cine Adriano en un hotel-boutique.

El inmueble dispone además de un bajo comercial de gran tamaño, una zona para aparcamiento y una terraza superior con vistas a la ría de Ferrol, que se podría utlizar «como mirador o zona de restauración». En definitiva, en palabras de Agustín Pacheco, se trata de una «una propiedad única por precio, tamaño y carácter histórico», destinada a inversores que quieran poner en marcha «proyectos con personalidad».

La venta del cine Adriano ha despertado ya el interés de inversores nacionales y extranjeros. De hecho, la última persona en visitarlo fue una ciudadana austríaca afincada en Valencia. Pero, de momento, el histórico cinematógrafo sigue durmiendo el sueño de los justos, a la espera de que alguien le devuelva la vida.