Rebeca García: «He apostado por viajar y conocer lugares nuevos porque soy así, dejé Bali por el covid y ahora vivo en México»

FENE

Rebeca García, esta semana en Sayulita, el pueblo de la costa mexicana donde vive desde hace varias semanas
Rebeca García, esta semana en Sayulita, el pueblo de la costa mexicana donde vive desde hace varias semanas

En su apuesta por recorrer el mundo, esta fenesa se ha convertido en una nómada digital, una comunidad que no para crecer

27 feb 2021 . Actualizado a las 04:29 h.

Hace dos años que se estableció en Bali. Con la pandemia, que provocó el cierre de la isla y hundió el turismo, ha acabado en México, aunque ansía regresar a su lugar soñado, en Indonesia. Rebeca García Varela (Fene, 36 años) lleva el nomadismo en la sangre: «Estoy intentando vivir el presente, sin pensar más allá. Estamos acostumbrados a hacer planes a largo plazo, y ahora vivimos en una incertidumbre absoluta. Igual me tengo que quedar aquí seis meses o un año. Tendré que adaptarme. Estoy a gusto. No conocía a nadie más que a una amiga, he ido contactando con gente a través de las redes sociales. Esta forma de vida significa quedarme sola, dejar a mis amigos y a mi familia atrás. He apostado por eso, por viajar y conocer lugares nuevos, buscando oportunidades, porque soy así».

«Cada vez veo más nómadas digitales», apunta, una tribu con la que se identifica. «Un nómada digital es una persona que trabaja de manera remota y puede permitirse hacerlo desde cualquier parte del mundo», define. En Bali regentaba un hotel y trabajaba para la empresa española Routive (organizaba rutas y actividades por todo el archipiélago, y ha cerrado por la crisis) y ahora ha creado, con una amiga, menarik-mk.com, una web de márketing digital (con la mayoría de clientes españoles) que gestiona desde Sayulita, un pueblo de la costa mexicana del Pacífico, al sur de Nayarit. Es una localidad turística, que no se ha detenido por el coronavirus. «Vienen muchos estadounidenses y gente de otras partes de México los fines de semana. Es como una burbuja, sin apenas restricciones, puedes salir a cenar y en muchos restaurantes no te piden mascarilla», indica. Recaló en Sayulita, tras pasar unas semanas en California, y ha empezado a moverse para poner en marcha una línea de cosmética natural.

A Rebeca le ha costado menos adaptarse a las condiciones forzadas por la pandemia: «Ya estaba acostumbrada a este tipo de vida, en Bali dejé el hotel [su principal proyecto] y Routive y dije ‘me cambio a otro lugar, donde pueda seguir creciendo laboralmente'». En Estados Unidos se encontró un país «con restricciones, pero que sigue funcionando», igual que México, y a diferencia de Europa. «Descarto volver. Desde fuera España se ve fatal, con despidos, problemas para encontrar trabajo, muchas limitaciones para moverte... Suerte que no me ha pillado ahí. Aquí estoy tranquila, es un país muy grande y está cerca de Estados Unidos [...]. Volveré a Bali cuando pueda, es mi casa y lo adoro», relata.

A los amigos y familiares que le cuentan que han perdido el empleo por culpa de la crisis les sugiere que salgan: «Yo me he venido a un país donde no sabía qué me iba a encontrar, a la aventura, o te mueves y arriesgas, aunque tengas que renunciar a cosas... Nos han enseñado a vivir de una manera y ahora, si esperas a tener lo mismo que tenías antes, creo que a corto plazo no será posible. Es tiempo de arriesgarse un poco, intentarlo, reinventarse, no tenemos opción».