«Están esperando a que haya una desgracia para tomar medidas»

El propietario de la casa fenesa dañada por la carga de un camión alerta del peligro de los puntos negros de la AC-133


FENE

«Este es el tercer portal que tengo que cambiar. Me duró un día». La propiedad de José Carlos Lorenzo, en la carretera AC-133, en Fene, justo antes del vial que lleva a Barallobre, ha vuelto a soportar este miércoles las consecuencias de un accidente de circulación. En esta ocasión, los pesados troncos que perdía un camión a su paso por la zona se llevaban por delante, además de una farola, parte del muro de su finca. Un nuevo susto para su historial.

«No nos damos recuperado. El anterior accidente, que causó también daños materiales, se registró hace solo tres meses», lamenta resignado este fenés, mostrando el portalón tirado y roto en el interior de su finca, mientras los operarios de mantenimiento de infraestructuras viarias de la Xunta acondicionan la acera situada ante la casa.

Su vivienda y la de al lado, los números 111 y 113 del vial que lleva a Mugardos, sufren una y otra vez las consecuencias de un emplazamiento estratégico, en una curva con una pequeña bajada, donde, a pesar de que la velocidad está limitada a 50 kilómetros por hora, abundan los conductores que circulan a mayor velocidad de la permitida.

Accidentes «innumerables»

«Cuando ya tenía todo arreglado, me veo otra vez empantanado con los seguros, los presupuestos, la valoración de daños...», explica el propietario, quien se confiesa harto de acudir al Concello -«con unos gobernantes y con otros»- y que todos echen balones fuera pasando la pelota a la administración autonómica, titular de la carretera.

«Parece que están esperando a que haya una desgracia grande para tomar medidas», sostiene. Y otro tanto opina Manuel Souto, otro residente de la zona, que exige medidas urgentes. «No dejo que mi nieta juegue delante de casa», sostiene el sufrido propietario.

Añade Lorenzo que se trata de una acera de paso hacia instalaciones educativas. «El portal es lo de menos. Estamos en vilo, porque durante el curso pasan a diario muchos niños hacia la guardería- situada en la misma mano, con la vía que lleva a Barallobre de por medio-, y los colegios están a un paso», anota.

La situación de este vecino no es única. A poca distancia, la AC-133 tiene otra curva problemática, donde al menos ha habido una docena de accidentes (continuos choques, e incluso algún siniestro con muerte).

Soluciones

Desde el Concello se ha trasladado en reiteradas ocasiones el problema a la Xunta de Galicia. Y técnicos de la consellería visitaron ambos puntos negros el pasado mes de mayo con el ánimo de plantear soluciones que, como anotan desde el ayuntamiento y el vecino afectado, pueden ir desde pavimentar con un tipo de firme más rugoso, hasta «contra peraltar» la curva o establecer controles de velocidad.

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